Se entregaron los resultados del SIMCE 2012, herramienta que pemite comparar el desempeño de los alumnos año a año. En ese sentido, María Paz Arzola, investigadora del Programa Social de LyD, asegura que hay buenas noticias. Entre los principales resultados, se observa un aumento significativo del puntaje promedio en Matemáticas para 2° medio, lo que marca una tendencia notable (Cuadro N° 1).
En 4° básico, si bien no hubo un aumento significativo en los promedios nacionales (Cuadro N° 2), sí se registra una mejora de los establecimientos municipales, que contribuye a disminuir la brecha respecto a los particulares pagados (Cuadro N°3): desde 2008 ésta ha caído en casi 20 puntos. En la prueba de Lectura, sin embargo, la brecha se mantiene prácticamente igual, lo que de todas formas no contrarresta los avances de los últimos años: antes del año 2005, la brecha rondaba los 60 puntos, hasta el 2009 fue de alrededor de 57 puntos, el 2011 bajó a 44 y el 2012 fue de 46.

Sin duda una de ellas es la implementación de la Ley SEP el año 2008, que ha permitido focalizar los recursos, entregando más a los estudiantes con más necesidades y equiparando de esta forma el costo de educar a alumnos provenientes de distintas realidades. Además, a través de esta ley se crea un compromiso con el colegio, que debe elaborar un plan de mejoramiento y rendir cuenta sobre sus avances. Es entonces el mismo colegio el que debe detectar en qué áreas necesita avanzar y dónde orientar los recursos adicionales, mientras el Ministerio cumple la tarea de examinar que se esté avanzando y asesorar en caso que el establecimiento lo requiera. Del mismo modo, el rol de la nueva institucionalidad (Superintendencia) puede estar teniendo un impacto positivo en “presionar” a los colegios que no estaban cumpliendo con requisitos básicos que podían estar perjudicando el desempeño de sus alumnos.
Por último, un elemento que puede influir en los mejores resultados es el creciente interés de los padres y de los profesores. Los primeros pueden estar adquiriendo una mayor preocupación por la educación que reciben sus hijos; en este sentido es clave que asuman su rol como fiscalizadores, que se informen, y sean críticos a la hora de exigir las buenas prácticas por parte de su colegio.
Por su parte, son cada vez más los docentes que se someten a la evaluación voluntaria, lo que se puede interpretar como un mayor interés y que están asumiendo que ellos son los principales promotores para lograr mejores resultados en sus estudiantes. La evidencia es clara: los profesores son los principales responsables para pasar de un sistema mediocre a uno bueno, y en este sentido, pareciera que están asumiendo esta responsabilidad, posibilitando el mejoramiento de sus alumnos.
