A continuación reproducimos la carta de Natalia González, Directora del Programa Legislativo de LyD, publicada en La Tercera:
Resulta inconcebible que la oposición califique la aprobación de la acusación constitucional por la Cámara de Diputados en contra del Ministro de Educación como un triunfo. ¿Triunfo de quién? ¿De la clase política acaso? Ciertamente no, pues lo sucedido no hace más que desprestigiarla. ¿Será acaso de la oposición, que aparece actuando como un bloque? No, pues lo cierto es que más allá de lo ocurrido en la Cámara, diversos fueron los expertos que desde la propia oposición rechazaron la presentación de esta acusación y no fueron pocos los parlamentarios opositores que manifestaron sus dudas al respecto. Demás está decir que usar este instrumento constitucional para fines de un grupo particular, constituye un mal uso del mismo y lo desnaturaliza.
¿Será una victoria de los estudiantes, que claman por mayor fiscalización y por reformas al sistema de educación superior? La verdad es que tampoco se entiende como podrían ser triunfadores si con una eventual salida de Harald Beyer arriesgan que se paralice o al menos demore la tramitación en el Congreso de importantes proyectos de ley impulsados por el hoy acusado ministro, tales como el proyecto que crea la Superintendencia de Educación Superior y aquel que reforma el sistema de acreditación de las universidades.
Si es que éste es un triunfo, lo es de la politiquería y constituye un elemento adicional para que la sociedad civil siga decepcionándose de quienes los representan. En suma, se trata de un gran paso atrás.