NUEVA INSTITUCIONALIDAD PARA ADMINISTRAR PSU: HACIA SISTEMA MÁS TRANSPARENTE Y DINÁMICO

El Ministro de Educación Harald Beyer presentó ayer al Consejo de Rectores (CRUCH) una propuesta para reemplazar la actual institucionalidad del sistema de admisión universitaria. El principal motivo para este cambio es, según palabras del mismo ministro, que el DEMRE demostró su baja capacidad de reacción frente a las exigencias. Esto, debido a que a principios de año se dieron a conocer los resultados de la auditoría hecha por Pearson a la PSU, que reiteraron los principales cuestionamientos hechos en una evaluación previa el año 2004, dejando en evidencia que el DEMRE no sólo ocultó estos resultados, sino que tampoco tomó cartas en el asunto.

En términos generales, se plantea un sistema encabezado por un director ejecutivo seleccionado por concurso público, y un consejo formado no sólo por representantes del CRUCH, sino también de las demás instituciones de educación superior fuera del CRUCH, del Ministerio de Educación, y de los establecimientos educacionales secundarios.

Entendiendo que cualquier modificación de la institucionalidad requiere un tiempo más largo, se propone además la creación de un comité de expertos que aborde los desafíos más urgentes que se puedan llevar a cabo en el corto plazo, como por ejemplo la mejora de la PSU en cuanto a la elaboración de las preguntas y representatividad de los currículos de enseñanza media (tanto científico humanista como técnico profesional), la validez predictiva de los resultados, y la comparabilidad de estos entre distintos años.

Los principales propósitos en que se basa la propuesta son: 1) Calidad del sistema, de tal forma que los instrumentos de selección logren identificar las habilidades cognitivas y no cognitivas de los estudiantes correctamente; 2) Equidad y Diversidad, integrando a jóvenes talentosos de sectores desaventajados, sin discriminaciones arbitrarias, y resguardando la diversidad de alumnos y de instituciones, y 3) Foco en los alumnos, que tienen derecho a estar bien informados y preparados, y a someterse a un sistema de postulación simple y transparente.

Esta nueva institucionalidad estaría disponible para todas las instituciones que cumplan con los requisitos para acogerse a ella, como podría ser seleccionar a la mayor parte de sus alumnos en base a los mecanismos adoptados por el sistema.

Sus funciones serían diseñar los instrumentos de selección coherentes con los propósitos, contratar la elaboración de estos instrumentos y encargar su aplicación. Además le correspondería evaluar permanentemente los instrumentos y el sistema de selección y proponer alternativas para mejorarlos; en este sentido, lo primero sería analizar el informe de Pearson y proponer una agenda de cambios de mediano y largo plazo. Cualquier cambio que se deba llevar a cabo, debe hacerse de manera oportuna y basándose en evidencia. A su cargo estaría también la administración del sistema de postulación y selección de estudiantes a las instituciones de educación superior, lo que incluye la tarea de difundir los antecedentes relevantes y que garanticen la transparencia del sistema (resultados de estudios, modificaciones en el sistema, fechas relevantes, usos de recursos, etc.), y realizar recomendaciones sobre las ponderaciones de los instrumentos de selección a las instituciones de educación superior. Por último, deberá rendir cuenta pública de su labor.

María Paz Arzola, investigadora del Programa Social de LyD, señala que, en primer lugar, es muy positivo que desde el Ministerio de Educación se esté tomando la iniciativa para llevar a cabo cambios que se ha visto desde hace años que requiere el sistema de admisión. El que se incluya a todas las instituciones, respetando sus diferencias es un avance sustancial hacia la transparencia en los mecanismos de admisión. Lo anterior no significa que se deba reducir a un sólo instrumento de selección, sino que se abre a la opción de considerar diversas herramientas propuestas por esta nueva entidad, y aprobadas por las instituciones.

Por otra parte, el que se distingan los objetivos de corto y mediano-largo plazo asegura que no se tomarán decisiones apresuradas, como ya se hizo con anterioridad, sino que se respetarán los tiempos y se buscará contar con evidencia suficiente que justifique los cambios.

El proceso de selección ha sido hasta ahora sumamente hermético, así como también los diagnósticos, y hemos visto que no se han tomado las medidas que se sabía eran necesarias para perfeccionarlo. La propuesta del Ministerio apunta justamente a incluir las opiniones de quienes tienen injerencia en el proceso, de tal forma de avanzar en un sistema más transparente y dinámico, que pueda ir ajustándose a los cambios que se vayan requiriendo.

Por último, cabe recordar que las ayudas estudiantiles están ligadas al puntaje PSU, y que por lo tanto es necesario asegurarse de que sus resultados sean confiables, y que no discriminen ni perjudiquen a algunos sectores, como ha ocurrido hasta ahora.

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