Con la muerte de Hugo Chávez, desaparece uno de los políticos más influyentes y polémicos de las últimas dos décadas en América Latina. Claudia Hernández, investigadora del Programa Sociedad y Política, explica que los 14 años de gobierno estuvieron marcados por una constante polarización, detentando alta popularidad en los sectores populares y fuertes detractores especialmente entre los estudiantes y otros grupos organizados de la sociedad civil.
Quien se comprometiera a llevar a cabo un proyecto nacional y regional conocido como "Socialismo del siglo XXI" ha dejado un legado que no deja indiferente a nadie.
Con el fin de alcanzar sus objetivos, utilizó todos los recursos a su alcance -algunos abiertamente ilegales o rayando en la legalidad- para presionar y coartar el accionar de todos aquellos que no coincidían con él, incluyendo el pasar por encima del estado de derecho, de las libertades individuales, la libertad de expresión y la justicia. Este deterioro institucional que se evidenció aún más en la falta de transparencia e información de la enfermedad que finalmente lo llevó a la muerte.
La alarmante concentración de poder y el culto a la personalidad de Chávez hicieron perder a Venezuela la calificación de democracia según el “Libertad en el Mundo” de Freedom House desde el año 2004, y ser protagonista de numerosos informes de la organización de derechos humanos, Human Rights Watch, acusando su legado autoritario .
Pero uno de los sellos de la “revolución” impulsada por Chávez fueron las transformaciones que sufrió la economía venezolana, nacionalizando empresas, centralizando el manejo de la hacienda pública y haciendo uso político del crecimiento exponencial de la recaudación petrolera. Además del comienzo de una política de regulación de precios y control de cambio, medidas que llevaron al desabastecimiento de bienes primordiales y una inflación galopante.
Lo cierto es que el escenario es de incertidumbre, porque si en algo ha sido exitoso el oficialismo, con la asesoría directa de los Castro, ha sido en el endiosamiento de la figura del caudillo y en la obtención de apoyo internacional –gracias a la abultada chequera petrolera- que le ha permitido figuración externa, evitado sanciones dado su constantes vulneraciones a los derechos humanos. Es de esperar que la convocatoria a elecciones traiga un cambio positivo para el país, que genere una alternancia que tan bien le hace a la democracia, se enmiende el tranco económico y se pueda construir de una vez un país, ya no en torno a la figura de un líder, sino en torno a la unidad. Estamos expectantes a ver cuál camino eligen nuestros pares latinoamericanos.