La entrega de bonos de ingresos sin el cumplimiento de algún compromiso de por medio es una política social errada. Cecilia Cifuentes, investigadora del Programa Económico de LyD, enumera las 6 razones:
- El objetivo de una correcta política social es que finalmente las personas dejen de necesitar esa política, porque salieron de la situación de falta de ingresos. El bono solo cubre gastos transitorios y por ende, no contribuye en nada a aliviar el problema.
- Efectivamente marzo es un mes de gastos elevados, sin embargo, las personas conocen anticipadamente esta situación y pueden programarse, ya sea a través de medidas del tipo financiero (cuotas o deuda) o ya sea reduciendo los gastos menos prioritarios. Por ende, el bono no financia esos gastos prioritarios (como educación o alimentación) sino otros más prescindibles.
- El bono genera incentivos incorrectos desde el punto de vista de superación de la pobreza, en el sentido de que sólo lo reciben quienes acreditan ingresos escasos. Es un premio a la falta de ingresos, por lo que tiende a desincentivar el trabajo.
- El costo de este bono es de US$ 200 millones. Existen formas bastante más eficientes de gastar estos recursos, que además representan el 25% de la reforma tributaria que se aprobó a fines del año pasado, justificada en que faltaban recursos para financiar políticas de educación. A modo de comparación, en el año el gobierno gasta US$ 300 millones en capacitación laboral, siendo esta una política mucho más efectiva para permitir mejorías de ingreso permanente. La reforma de la ley de salas cunas, en un esquema de financiamiento estatal para los sectores de bajos ingresos también tendría un costo de US$ 200 millones, y permitiría que las mujeres puedan acceder en mejores condiciones al mercado laboral. Este gasto de US$ 200 millones permite financiar también cerca de la mitad del ingreso ético familiar.
- Los recursos destinados a este bono se “gastan”, mientras los recursos que se destinan a políticas sociales bien diseñadas se “invierten”, en el sentido de que generan mejorías de ingreso permanentes.
- Por último, desde el punto de vista macroeconómico, la economía chilena se encuentra actualmente en una situación de exceso de gasto, que recomienda prudencia en el gasto fiscal. Un mayor ahorro fiscal permite tasas de interés más bajas y un tipo de cambio más alto, y la entrega de este bono va en sentido contrario en este aspecto.