Desde hace ya 16 años que el Fraser Institute de Canadá publica su ranking Economic Freedom of The World, constituyéndose en uno de los referentes a la hora de la medición de la libertad económica en el mundo por su coherencia y calidad. Vale la pena recordar que figuras como los premios Nobel Milton Friedman y Gary Becker participaron en su momento en la creación de este índice que continua generando un valiosísimo insumo para el estudio empírico del impacto de la libertad económica en muchas de las áreas que asociamos con el bienestar de las personas.
Hoy este instituto, con la colaboración del Liberales Institut de Alemania, no sólo amplía y complementa este proyecto, sino que de cierta forma lo completa con la publicación de Towards a Worldwide Index of Human Freedom (Hacia un Índice Mundial de Libertad Humana), libro que ya en su título nos revela que se trata de un trabajo aún en perfeccionamiento, pero que presenta lo que debiese considerarse como el primer y más coherente índice mundial de libertades personales desde la perspectiva de la libertad negativa. Es decir, desde la noción que la libertad debe entenderse como la ausencia de restricciones coercitivas sobre la persona.
Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, analiza los resultados de esta medición.
Índice Mundial de Libertades Personales
En concreto, este nuevo índice, que junto al tradicional Índice de Libertad Económica conforman el Índice de Libertad Humana, intenta capturar el grado en que las personas son libres de disfrutar las más importantes libertades civiles -opinión y prensa, religión, reunión y asociación- a través del planeta. Además de incluirse indicadores de crimen y violencia, libertad de movimiento y discriminación legal contra los homosexuales junto a seis indicadores específicos de la libertad de las mujeres dentro de estas categorías.
Resultados y descubrimientos preliminares
Al ser el primer dato de una nueva serie, las conclusiones que se obtiene son preliminares y con el paso del tiempo necesariamente serán ampliadas y profundizadas.
Los resultados del estudio caen dentro de lo que podría esperarse con países como Nueva Zelandia, Holanda, Hong Kong y Australia a la cabeza. Dentro de la región destaca nuestro país siendo el mejor posicionado y el 16° a nivel mundial en cuanto a Libertad Humana -Libertad Económica y Libertad Personal-. En los últimos lugares se encuentra Pakistan, Burma y Zimbabwe.
Al enfocarse sólo en el componente de Libertad Personal, se aprecian interesantes resultados como el bajo desempeño de Singapur en los componentes personales pese a su alto grado de libertad económica que usualmente lo sitúa en los 10 primeros lugares de la mayoría de las mediciones económicas. En lo regional, sucede que países como Uruguay y Brasil ostentan altas posiciones pues aunque han restringido las libertades económicas presentan altos grados de liberta personal.
A nivel de las categorías incluidas en el Índice de Libertad Personal, la libertad de movimiento de las personas es el ítem más positivo, mientras que la libertad de opinión y prensa suele ser el ítem más restringido.
A nivel agregado se encuentra también una alta correlación entre libertad personal y democracia, aunque, como se explicita en el libro, una no necesariamente asegura la otra en todas las circunstancias.
Muchas veces se piensa que índices como éste sólo tienden a confirmar lo que sabemos acerca de los diferentes países y las regiones. Sin embargo, esta es una visión limitada que olvida la importancia de los índices cuantitativos consistentes y coherentes para estudiar de manera empírica las relaciones que se establecen entre la libertad y el bienestar, la riqueza e incluso la felicidad.
