TRABAJADORES DE IGUAL EDAD, SEXO Y EDUCACIÓN GANAN 10% MAS EN EMPRESAS PÚBLICAS QUE EN PRIVADAS

Rodrigo Troncoso, Coordinador del Programa Social de LyD, analizó las remuneraciones de trabajadores en empresas públicas y privadas, en personas de igual edad, sexo y educación.

Por la mayor estabilidad laboral y los beneficios asociados a trabajar en el sector público, es esperable que, en promedio, un trabajador del sector privado esté dispuesto a cambiarse a un trabajo similar en el sector público, a cambio de un sueldo menor. Es decir, los trabajadores deberían estar dispuestos a sacrificar en algo sus ingresos, a cambio de entrar en el sector público, a cambio de una vida más tranquila y segura, que ofrece este tipo de trabajo.

Sin embargo, en Chile, durante la última década, se observa justo lo contrario. Un trabajador de la misma edad y sexo, y con igual nivel de educación gana, en promedio, más en el sector público que en el privado. La Tabla N° 1 muestra los premios que reciben los trabajadores del sector público. Estos han sido consistentemente positivos, a pesar de que lo razonable era que fuesen algo negativos, o al menos iguales a cero.

Tabla N° 1. Premio estimado por trabajar en el sector público

Empleado en: 2000 2003 2006 2009 2011
Sector Público (Gobierno y municipalidades) 2.3% 4.2% 5.0% 9.6% 4.2%
(0.8%) (0.8%) (0.7%) (0.8%) (0.8%)
Empresas Públicas 15.1% 19.2% 11.3% 8.8% 9.9%
(1.4%) (1.6%) (1.3%) (0.8%) (1.2%)

Todos los valores son significativos al 99% de confianza. Errores estándar entre paréntesis.

En el sector privado existen mecanismos para que los salarios reflejen la productividad. Cuando un trabajador gana más de lo que produce, su rol y remuneración deben ser redefinidos, o la empresa termina quebrando. Asimismo, cuando gana menos de lo que produce termina yéndose a otro trabajo donde le paguen más por su desempeño.

Este mecanismo no existe en el sector público. El empleador no tiene el mismo incentivo del privado para remover o redefinir cargos y remuneraciones cuando hay mal desempeño, y a diferencia de las empresas, el Estado no quiebra (al menos, ese es el caso de Chile actualmente). Por este motivo, las remuneraciones y los ajustes dentro del sector público no deben estar desacoplados de las del sector privado. De no ser así, se podría introducir una distorsión en el mercado laboral, y una injusticia contra los contribuyentes del sector privado que terminarían financiando los mayores sueldos de colegas menos productivos.

Metodología

Para estimar la brecha de salarios entre el sector público y privado, se usaron datos de las encuestas CASEN 2000, 2003, 2006, 2009 y 2011. La estimación se hizo con un modelo de regresión lineal múltiple en el que la variable dependiente es el ingreso por la ocupación principal. Para capturar el premio de trabajar en el sector público, se incluyó una variable dicotómica para los que declararon que en su ocupación principal trabajaban como “Empleado u obrero del sector público (Gob. Central o Municipal)” y otra para los que declararon trabajar como “Empleado u obrero de empresas públicas”. Además, se incluyeron como controles la edad, el sexo y el nivel de educación en forma de conjuntos de variable dicotómicas, de esta manera se permite una forma funcional completamente flexible. En la regresión sólo se incluyeron personas con una ocupación principal remunerada y de jornada completa. Se excluyeron trabajadores de servicio doméstico, familiares no remunerados y de la FF.AA. y de Orden. Por lo tanto, las brechas de remuneraciones son respecto a trabajadores con igual sexo, edad y educación que declararon trabajar como: patrón o empleador, trabajador por cuenta propia, o empleado u obrero del sector privado.

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