La pesca artesanal ha aumentado significativamente su participación en los desembarques totales del país, creciendo de 22% en el año 2000 a 52% en 2010. Dada la importancia de este sector, resulta razonable que exista una mayor regulación y fiscalización; sin embargo, también es necesario considerar las significativas diferencias que conviven en el mundo artesanal. Ambos aspectos están siendo, a nuestro entender, debidamente abordados en el proyecto de ley.
La iniciativa establece más exigencias al sector artesanal de mayor escala, como el uso de posicionador satelital y la certificación de captura, además del pago de una patente pesquera. A ello se suman una serie de sanciones administrativas, entrega de información más completa y fortalecimiento de la fiscalización.
El proyecto, a su vez, favorece a los pequeños pescadores no sólo por la vía de eximirlos de estas exigencias, sino además porque les reserva la primera milla en forma exclusiva, a lo que se agregaría la creación del IDEPA. Esto revela un decidido impulso a la pesca artesanal de verdad, aquella que está conformada por los pequeños pescadores y que representa el 90% del sector que hoy se denomina como artesanal.