El abismo fiscal (Fiscal Cliff) se refiere a una serie de recortes de gasto y aumento de impuestos que tendrán lugar, de modo automático, al fines de este año e inicio de 2013. Las medidas están destinadas a reducir el déficit presupuestario federal en US$ 670 billones, equivalente a un 4% del PIB.
Natalie Kramm, investigadora del Programa Económico de LyD, explica que en 2001, el presidente de EE .UU. de ese momento, George Bush, aprobó la legislación que permitía una rebaja de impuestos y un incremento del gasto público, con una vigencia hasta 2010. La finalidad era atacar la crisis que afectaba al país tras el desplome de las puntocom.
Posteriormente, esta ley se prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2012, fecha en la que entrará en vigor el Budget Control Act of 2011, que tiene por finalidad reducir el gasto público en EE.UU. (ya sea aumentado impuesto y/o reduciendo gastos).
Cualquier acuerdo que se haga debe hacerse entre los republicanos, a favor de recortes en el gasto público como medio principal para lograr una disminución del déficit presupuestario, y los demócratas, que prefieren el aumento de los impuestos para lograr el objetivo mencionado anteriormente.
El Presidente Obama y la oposición republicana tienen que abocarse, rápidamente, a la solución del fiscal Cliff.
El efecto de este rápido ajuste en la economía norteamericana, de carácter contractivo, puede ahogar la débil recuperación económica interna, con consecuencias significativas para diferentes segmentos de la economía global, incluso Latinoamérica y probablemente Chile.
Pero de otro lado, las consecuencias de remover el Cliff (abismo), deja el requerimiento de ajuste fiscal pendiente. Así, el déficit fiscal actual de Estados Unidos, de 7% del PIB del último año fiscal, continuaría estando sobre el 5%, en la década siguiente, y la deuda pública subiría de una proporción de 73% respecto al PIB a 90%.