UN DIAGNÓSTICO A FAVOR DE UNA REFORMA AL ACTUAL SISTEMA PENAL

A continuación reproducimos la columna de Eliana Claro, Coordinadora del Programa Seguridad Pública y Justicia, publicada en el sitio www.elvaso.cl :

Diversas justificaciones se pueden encontrar a la hora de buscar perfeccionamientos del actual Sistema Procesal Penal. Por una parte, la evidencia y la literatura nacional especializada muestran que, a pesar de que la nueva institucionalidad ha demostrado ser más eficaz y eficiente que la anterior en diversos ámbitos, aún queda un amplio margen para avanzar en reformas. Por otra parte, es importante que el sistema penal gane mayor legitimización social, puesto que existe una percepción generalizada de que éste no funciona bien.

Si miramos los avances que trajo la reforma, observamos que la nueva institucionalidad ha demostrado ser más eficaz y eficiente que la anterior en diversos ámbitos: ha aumentado las condenas de privación de libertad (59% de crecimiento de éstas en 10 años) y disminuido el tiempo de tramitación en relación al antiguo sistema penal. En relación a la utilización de la prisión preventiva, con la denominada “Agenda Corta Anti-delincuencia”, se amplió la capacidad de los jueces de garantía de aplicarla, decretándose durante el año pasado 19.214 prisiones preventivas. Adicionalmente según datos del Poder Judicial, durante los años 2000 y 2009 se concedieron el 90% de las prisiones preventivas solicitadas.

Por otra parte, si analizamos los déficits del proceso, concluimos que la información que entrega trimestralmente el Ministerio Público sobre ingresos y términos aplicados, permite inferir que la eficacia del sistema penal depende si se está ante un imputado conocido o desconocido, lo que deja entrever el bajo efecto de la capacidad investigativa de las policías. Adicionalmente, se observan elevadas tasas de salidas no judiciales, en especial de archivos provisionales (44% del total de términos), que es aún más significativa en delitos como hurto (66%), robos (79%) y robos no violentos (87%), donde es clave la existencia o no de un imputado conocido. Se observa también, una disminución de la “calidad” de las salidas judiciales, porque a pesar de que en su total se han mantenido relativamente constantes en el tiempo, han sufrido cambios en su composición: las sentencias condenatorias han ido decreciendo mientras que las suspensiones condicionales del procedimiento aumentando; así mientras estimaciones anteriores a la reforma proyectaban un 6% de suspensiones condicionales al procedimiento, éstas llegaban a 9,1% el 2006 y a 17% el 2011.

Así, a la luz de algunos de los beneficios y  déficits que ha presentado el  nuevo Sistema Procesal Penal, es posible encontrar algunos elementos básicos que debiesen incluirse en una reforma al actual sistema. En primer lugar modificaciones al Código Procesal Penal, especialmente en la línea de aumentar la capacidad investigativa de policías, aumentar la coordinación inicial entre policías y fiscales; modificaciones en la aplicación del archivo estableciendo estándares más estrictos respecto al tipo de calificación del delito, etc. En segundo lugar, mejoras en el diseño de evaluación y rendición de cuentas de las instituciones que participan en el proceso, es decir, avanzar en las evaluaciones de desempeño cuantitativas y cualitativas para el Ministerio Público, Jueces y Policías.

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