Uno de los aspectos que ha generado controversia en la discusiĂłn presupuestaria actualmente en curso se refiere a las holguras fiscales, ya que la oposiciĂłn estarĂa acusando al gobierno de que Ă©stas han mostrado una sistemática reducciĂłn, lo que dejarĂa al gobierno entrante con muy pocas posibilidades de realizar nuevos programas de gobierno. Antes de analizar la veracidad de esta informaciĂłn, es Ăştil explicar cĂłmo se definen y se obtienen numĂ©ricamente estas holguras.
DefiniciĂłn:
La holgura fiscal corresponde a la diferencia entre el nivel de gastos compatibles con la meta estructural y el nivel de gastos ya comprometidos por leyes aprobadas, con sus correspondientes reajustes.
Viendo lo anterior con más detalle, la Ley de Responsabilidad Fiscal define que el nivel de gasto del gobierno central debe corresponder a la diferencia entre los ingresos estructurales y la meta de superávit estructural definida. Para clarificar, si la meta es un equilibrio estructural (que es la meta definida en 2008), los gastos permitidos corresponden a los ingresos estructurales.
Estos Ăşltimos se obtienen a partir de la metodologĂa de BCA (balance cĂclicamente ajustado) que toma como insumos centrales el precio del cobre de tendencia y el crecimiento de tendencia del PIB, ambos datos obtenidos de las respuestas entregadas por comitĂ©s de expertos independientes.
Holguras Fiscales de Ăşltimos gobiernos
Los siguientes cuadros muestran las holguras calculadas en el último año del gobierno de Lagos (2005, Ley de Presupuestos 2006), último año de Bachelet (2009, Ley de Presupuestos 2010), y tercer año de gobierno de Piñera (2012, Ley de Presupuestos 2013)
Sin embargo, de acuerdo a lo postulado por el Informe de la ComisiĂłn Corbo las holguras fiscales estimadas por la DirecciĂłn de Presupuestos ese año presentaban errores de cálculo, siendo el principal la utilizaciĂłn de una brecha de PIB que no correspondĂa a la obtenida de las estimaciones del ComitĂ© de Expertos ese año. En forma textual, el informe de la ComisiĂłn Corbo plantea lo siguiente:
“Cabe mencionar otra modificaciĂłn de distinta naturaleza que las anteriores. Durante la preparaciĂłn de la Ley de Presupuestos para 2010, en los supuestos para el cálculo del balance estructural, se utilizĂł una brecha de producto que no considerĂł la actualizaciĂłn del PIB potencial para el año 2009, determinada por el comitĂ© de expertos en agosto de ese año, sino que la tasa de crecimiento de esa variable, derivada de las proyecciones de dicho ComitĂ© para el año 2010. Ello implicĂł sobrestimar el nivel del PIB potencial y, luego, subestimar el dĂ©ficit estructural proyectado para el año 2010, lo que si bien permitiĂł tener una polĂtica más contracĂclica, introdujo un cambio arbitrario que planteĂł dudas sobre la metodologĂa utilizada.”
La corrección de este error reduce las brechas anteriores en forma significativa, en de 0.6% del PIB para los años comprendidos entre 2010 y 2013. Otras correcciones planteadas por la Comisión también reducen las holguras estimadas por ese gobierno, aunque en un grado menor, cerca de un 0.2% del PIB cada año.
Se puede ver que efectivamente las holguras que está dejando este gobierno no son significativamente distintas de los dos gobiernos anteriores, hechas las correcciones mostradas en el párrafo anterior. Es más, en el cálculo realizado este año se considerĂł como gastos comprometidos para el perĂodo un reajuste real de remuneraciones del sector pĂşblico similar al promedio histĂłrico, mientras que los cálculos de los cuadros 1 y 2 suponen como supuesto un nivel de remuneraciones reales estables. Esto significa que el cálculo para e perĂodo 2013 – 2016 es más realista que los anteriores.


