La investigadora del Programa Sociedad y Política, Jomaris Rossell, nos presenta un detallado análisis de las elecciones llevadas a cabo ayer en Venezuela.
Venezuela vivió ayer la elección presidencial más reñida de los últimos 30 años. Con esta elección no sólo estaba en juego el nombre de la persona que ocuparía el cargo de Presidente del país, sino que el modelo de país instaurado por Chávez -y llevado a otros países de Latinoamérica se vio por primera vez amenazado ante una posible victoria de la oposición, hecho que hubiera significado un cambio radical en el futuro venezolano e incluso latinoamericano.
Los ojos del mundo estuvieron atentos ante la decisión del pueblo venezolano. Con un record histórico del 80,79% de participación, Venezuela dio un ejemplo cívico al mundo, sabiendo que los resultados, en cualquiera de los casos, supondrían cambios políticos de gran envergadura. Por un lado, el triunfo del actual Presidente, Hugo Chávez, apunta hacia la radicalización del socialismo y por el otro, Henrique Capriles, quien se define a sí mismo como de centro izquierda, representaba un cambio ideológico fuerte, manteniendo muchos de los programas de Chávez, pero abriendo el país a la inversión privada que Chávez ha coartado.
La mayoría de las encuestas daban a Chávez como ganador, sin embargo dos reconocidas empresas apuntaban a un empate técnico e incluso al triunfo de Capriles. Estas últimas sembraron en muchos venezolanos la esperanza de poner fin a los 14 años del socialismo de siglo XXI.
Finalmente las urnas hablaron. Según la última actualización del CNE[i] con el 96,6% de votos escrutados, un total de 7.963.061 venezolanos reeligieron al presidente Hugo Chávez para su cuarto periodo de gobierno, que comenzará el 10 de enero de 2013 y culminará en el año 2019. El Jefe del Estado fue reelecto con un 55%, ocho puntos porcentuales menos que los obtenidos para su tercera reelección en el año 2006.
Henrique Capriles Radonski obtuvo 6.426.286 votos (44,39%) que, comparado con el resultado de la oposición en los comicios de 2006, es un gran avance, ya que aumentó su base electoral en 2.034.963 votos.
Para muchos resultan sorprendentes los resultados a nivel regional, con las mesas escrutadas hasta el momento. Capriles sólo gana en Mérida, Miranda y Táchira, mientras que el Presidente obtuvo la mayoría de los votos en 20 estados y en el Distrito Capital que en las últimas elecciones era un bastión de la oposición, así como otros estados como Carabobo, Lara, Nueva Esparta y Zulia. Estos resultados ponen a la oposición en una tensión preocupante ante los comicios regionales que se efectuaran en diciembre.
Triunfo de la radicalización del socialismo sobre el cambio
Una vez anunciado el primer boletín del Consejo Nacional Electoral, Capriles se dirigió a la Nación reconociendo los resultados: “Para mí lo que el pueblo diga es sagrado” y se dirigió al Presidente al decirle que "lea con grandeza la expresión de nuestro pueblo. Hay un país que tiene dos visiones y que ser un buen Presidente, significa trabajar por la unión de todos los venezolanos".
Con Chávez en el poder por 6 años más, los especialistas apuntan hacia una radicalización del socialismo en Venezuela y su expansión en América Latina. Su prioridad será aplicar un “cerrojo” para que Venezuela nunca se desvíe de la senda socialista marcada por su Gobierno[ii].
Los resultados electorales indican que la principal amenaza de Chávez no es la oposición, sino la dificultad de conseguir un sucesor equivalente ante la latente salud del presidente, que a pesar de haber afirmado que superó el cáncer, eso sólo podrá saberse con el tiempo.
El triunfo de Chávez representa la “estabilidad” radicalizada, se espera que se intensifiquen las medidas contra la empresa privada, aumento de las expropiaciones en sectores claves como la salud, farmacéuticos, alimentos y banca. Aumento de los controles para subordinar la empresa privada al sector estatal, sobre todo en la fiscalización de costos, controles de precios y niveles de producción. Lo que hasta ahora sólo ha producido la escasez de productos para todos los venezolanos.
Se mantendrá el control de cambio, incluso se previene una devaluación del bolívar en el 2013 para hacer frente al gasto, medida que afectará directamente el bolsillo de los venezolanos traducido en inflación.
Las victorias de la derrota
Para la oposición hoy es un día de reflexión. Muchos están decepcionados y no se creen la derrota. Parte de la dificultad de interiorizar los resultados se deben precisamente a la esperanza que Capriles sembró en casi la mitad de los venezolanos que creyeron posible un nuevo camino para Venezuela. El juego político es complejo, la democracia puede ser muy dura, sobre todo cuando se compite con un líder populista de la magnitud de Chávez, un líder que siempre se ha caracterizado por la movilización de las masas más populares a cambio de las dádivas del Gobierno.
La victoria de la jornada está en el ejemplo cívico que dieron los millones de venezolanos, ya que la participación en las urnas fue histórica. La mitad del país apoya un modelo y la otra mitad quiere otro camino, el Presidente sabe ahora que, a pesar de haber ganado las elecciones, tiene una oposición fuerte, que le hizo frente con un verdadero rival, y que debe gobernar para todos los venezolanos y no solo para el 55% que votó por él.
No ha sido derrotado quien sigue en la lucha y más de seis millones de venezolanos quieren un cambio para Venezuela. Es momento de seguir adelante, enfocarse en las elecciones regionales y ser una buena oposición, ya que la democracia sólo es posible cuando hay buena oposición.
[i] Consejo Nacional Electoral. Última actualización: lunes 8/10/2012 9:07am.
[ii]Reuters. 3/10/2012.