CÓMO AFECTA LA PARALIZACIÓN DE LAS CENTRALES A CARBÓN A LA GENTE DE MENORES RECURSOS

El impacto en tarifas que tendrá la paralización de centrales a carbón como Castilla es difícil de estimar. Susana Jiménez, economista senior de LyD, asegura que ello dependerá, básicamente, de cómo se adapte el sistema eléctrico.

Una de las opciones que se ha discutido bastante en el último tiempo es reemplazar la generación a carbón por una mayor utilización de la capacidad disponible de centrales a gas y una mayor expansión de este tipo de generación. El problema es que a los actuales precios, el costo marginal de largo plazo de la energía basado en carbón es del orden de US$80 por MWh, mientras que la energía basada en GNL se acerca a los US$ 100 por MWh, es decir, es 25% más cara.

El traspaso de este mayor costo a tarifa de clientes regulados se comenzaría a materializar con la renegociación de los contratos de suministro. Considerando que de cada US$1 adicional de costo de generación, cerca del 50% se traspasa a tarifa final, es posible prever un alza en las tarifas cobradas a los hogares de al menos un 10% en el mediano plazo.

El efecto directo para el bolsillo de los consumidores no es menor, sobre todo en el caso de los quintiles más pobres. En particular, el 20% de la población con los menores ingresos destina un 8,5% de su ingreso monetario a pagar la cuenta mensual de consumo eléctrico, de acuerdo a la información entregada por la Casen 2011. Para este segmento socioeconómico, un alza de 10% en las tarifas eléctricas significa elevar ese desembolso a 9,4% de su ingreso monetario.

Pero ahí no se agota el mayor gasto de los hogares, pues los mayores costos de energía afectan la producción de prácticamente todos los bienes y servicios que consumen. Basta ver el impacto que ha tenido el mayor costo de la energía en los últimos meses en los productos alimenticios, que se estima del orden de 20%. Dato importante si se considera que, de acuerdo a la Encuesta de Presupuesto Familiar del INE[i], el 37,4% del gasto promedio de los hogares del primer quintil se destina a alimentos y bebidas, lo que revela que el alza de los costos de la energía tiene importantes efectos no solo directos, sino también indirectos, en el gasto de los hogares más pobres.


[i] Encuesta de Presupuesto Familiar (EPF), nov 2006 - oct 2007.

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