3 PUNTOS QUE ACLARAR FRENTE A LOS DICHOS DEL PRESIDENTE DE LA FECH

Hoy nuevamente salen a marchar a las calles los estudiantes agrupados en la ACES, la Cones y la Confech. María Paz Arzola, investigadora del Programa Social de LyD, explica que la justificación detrás de estas movilizaciones sería exigir ser considerados en la discusión de la próxima ley de presupuesto 2013. Por cierto, aún no se conoce la propuesta que saldrá desde el Gobierno, aunque sí se ha anticipado que el énfasis estará en los recursos dirigidos a aumentar la cobertura en educación preescolar y a la educación pública. Sin embargo, desde ya los estudiantes han señalado que nada será suficiente para ellos.

El presidente de la Fech, Gabriel Boric, criticó la entrega de recursos en forma de subsidios a la demanda. Según él, “acentuar esta tendencia producirá un aumento de la segregación, implicando además un despilfarro de recursos públicos”. Agrega que lo que se consigue con el subsidio a la demanda no es la libertad de elección de los individuos, sino que se favorece “la libertad de instituciones con intereses particulares para elegir a quién educan y por cuánto”.

Por ello, aclaramos 3 puntos esenciales:

1° Que el dinero se entregue en forma de subsidio a la demanda significa que son los estudiantes y sus apoderados quienes escogen dónde estudiar, de manera que los recursos públicos son dirigidos al establecimiento educacional en que estos se matriculan. La justificación para esta medida no es sólo preservar la libertad de los individuos para escoger dónde quieren estudiar, sino también por un tema de eficiencia en el uso de recursos. Si bien el Estado puede y debe fiscalizar desde su posición, son los mismos alumnos que asisten a los establecimientos y sus apoderados los más capaces de determinar si están o no conformes con la enseñanza que reciben, y por lo tanto son ellos los más indicados para señalar, a través de su elección, dónde deben ir los recursos. Así, esta lógica justamente lo que hace es ayudar a que no exista el despilfarro de recursos públicos al que Boric se refiere.

2° Si bien se repite frecuentemente el argumento de la segregación, no existe evidencia concluyente de que ésta sea causada por el sistema de financiamiento actual, y más aún, el problema principal al que hay que apuntar hoy es la calidad, pues la decisión de dónde matricularse responde principalmente a una búsqueda de calidad. Mientras no se mejore la raíz del problema de calidad de los establecimientos de educación escolar, cualquier otra medida que pretenda obligar a los apoderados a matricular a sus hijos en un determinado establecimiento educacional no generará mayor bienestar que el que estos alcanzan hoy en día. En este sentido, no hay que olvidarse que la discusión del presupuesto no es la instancia para llevar a cabo reformas de este tipo, sino sólo rendir cuenta sobre la ejecución y a partir de ahí determinar los montos que irán a los programas que ya han sido legislados. No se puede por lo tanto esperar muchas sorpresas.

3° Hace falta preguntarse por la alternativa: entregar recursos a las casas de estudio independientemente de los alumnos y de su calidad, es decir, entregar aportes basales sin condición. ¿Será el mecanismo más eficiente? ¿Mejorarán los establecimientos educacionales la calidad de su enseñanza si reciben recursos fijos, sin que estos estén sujetos al cumplimiento de metas ni al número de alumnos matriculados?

El problema de la educación escolar pública hoy no se resuelve exclusivamente por un tema de recursos, sino por mejorar la institucionalidad, de tal forma que haya un correcto uso de los dineros, y que quienes deban responder por los resultados, tengan también la autonomía para tomar decisiones relevantes que inciden en el desempeño final. Este es un tema muy complejo que no se resolverá en la discusión del presupuesto, sino en la tramitación de proyectos específicos.

Y en educación superior, sin duda corresponde al Estado tener un trato especial con las universidades estatales; por esto el gobierno se comprometió el año pasado a aumentar los aportes fiscales directos. Sin embargo, ¿será óptimo entregar recursos fijos a planteles que reciben a los estudiantes provenientes de una mejor situación socioeconómica? No parece lógico, pues dado que contamos con recursos limitados y que los jóvenes que más ayuda económica necesitan están en centros de formación técnica, institutos profesionales y universidades privadas, pareciera más correcto focalizar los recursos en los estudiantes más vulnerables, lo que se consigue entregando el dinero de acuerdo a las características del alumno, justamente lo que se conoce como subsidio a la demanda.

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