A CONTINUACIÓN REPRODUCIMOS EL POSTEO DE JOSÉ FRANCISCO GARCÍA, COORDINADOR DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE LYD, PUBLICADO EN QUÉ PASA:
En días recientes, el denominado “zar regulatorio” del gobierno norteamericano Cass R. Sunstein –oficialmente director del OIRA (Office of Information and Regulatory Affairs)– ha presentado su renuncia tras más de tres años de ejercicio, para volver como Profesor de de Derecho de la Universidad de Harvard –institución en la que alcanzó a estar sólo 6 meses; sus 27 años académicos anteriores los pasó en la facultad de Derecho de la Universidad de Chicago donde conoció a un entonces joven profesor de derecho constitucional Barack Obama–.
Se trata de uno de los académicos del derecho público más destacados del globo; siendo tanto una eminencia en derecho constitucional como administrativo. Adquirió fama internacional junto al Profesor de la Universidad de Chicago, Richard Thaler, con su libro “Nudge”, donde desarrollan la tesis del paternalismo libertario aplicado a las políticas públicas –obra que incluso llevó a David Cameron a crear el “Nudge Unit” en su administración–.
Y más allá de ser una historia de amistad, y lealtad entre el Presidente y el director de una de las unidades más poderosas de la Casa Blanca desde la época de Reagan –del tipo que se desarrollaban dramáticamente en la serie televisiva The West Wing–; la evaluación de Obama respecto del trabajo de Sunstein no pudo ser mejor: “Desde implementar protecciones que salvan vidas de las familias americanas, a la eliminación de decenas de millones de horas en papeleo que aquejan a nuestros compatriotas y empresas… lideró la revisión de las regulaciones existentes para deshacerse de aquellas que son excesivamente costosas o ya no tienen sentido, esfuerzo que ya está en movimiento para ahorrar billones de dólares. Con estas reformas y su promoción tenaz del análisis costo beneficio, sus esfuerzos beneficiaran a los americanos por muchos años”.
Y es que se han dado pasos importantes en el cumplimiento de la Orden Ejecutiva N° 13,563 de 2011 denominada “Mejorando la Regulación y la Revisión Regulatoria”, orientada a una profunda revisión retrospectiva de las regulaciones que puedan estar en desuso, ser ineficaces, insuficientes o excesivamente costosas para las empresas y los ciudadanos. En efecto, en su último discurso del estado de la Unión el Presidente Obama –equivalente a nuestro 21 de mayo–, señaló en este ámbito: “He ordenado a cada agencia federal eliminar las regulaciones que no tengan ningún sentido. Hemos ya anunciado cerca de 500 reformas, y sólo una fracción de ellas le ahorrarán a las empresas y a los individuos más de US$ 10 billones en los próximos 5 años”.
Como consecuencia de esta revisión, 26 agencias administrativas dependientes del Gobierno, como también algunas agencias independientes, están adoptando una serie de medidas para reducir cargas regulatorias innecesarias que generan costos injustificados al sector privado. Más importante aún esta macro reforma regulatoria tiene cada vez menos que ver con viejas disputas ideológicas y más con argumentos técnicos en torno a entender el correcto rol de las regulaciones. Así lo está haciendo Obama. Con ello se potencia el emprendimiento y la libre iniciativa privada, en un marco de competencia.
El Presidente Piñera le ha prometido al país construir una sociedad de oportunidades y de seguridades; donde los chilenos sean trapecistas “que vuelen lo más alto posible” y sin miedo a caer, porque existirá una red que los protegerá, y rápidamente los impulsará de nuevo al trapecio. La Agenda de Impulso Competitivo es, sin lugar a dudas, una en la dirección correcta y el pilar del legado pro-emprendimiento de este gobierno; liderar una reforma regulatoria como la implementada por Obama y Sunstein en Estados Unidos sería una revolución.