¡ES JUSTAMENTE AL REVÉS! FINANCIAMIENTO COMPARTIDO DISMINUYE LA SEGREGACIÓN

Se ha puesto el problema de la segregación escolar como uno de los temas fundamentales dentro del debate educacional, sin embargo, se malinterpreta su significado. Generalmente, quienes argumentan que nuestro sistema es segregado, y que es el sector municipal el más inclusivo,  lo hacen entendiendo que éste cobija un mayor número de niños de origen vulnerable, sin embargo, esto no significa que sea un sector más inclusivo.

Un sistema escolar inclusivo es, según la OCDE, aquél en el cual la distribución de alumnos según características socioeconómicas dentro del colegio refleja de forma correcta la distribución general de estas en la población del país. En contraste, un sistema escolar no inclusivo, o segregado, es aquél en que alumnos de similares características socioeconómicas asisten al mismo colegio, mientras que la mayor variabilidad se encuentra al comparar entre colegios. Dicho en palabras simples, un sistema es segregado si dentro de un colegio los alumnos son muy parecidos socioeconómicamente hablando, aun cuando sabemos que dentro de la población existen amplias diferencias socioeconómicas, las que de hecho se pueden apreciar al comparar a los alumnos de distintos colegios.

A continuación rehacemos el cálculo que la OCDE hace a nivel de países (en su informe Education at a Glance 2011), pero a partir de la encuesta CASEN 2009, distinguiendo según los distintos tipos de colegio: Municipal, y Particular Subvencionado con y sin financiamiento compartido.

En el Cuadro N° 1 se muestran los índices de inclusión elaborados a partir de la Encuesta CASEN 2009; estos fueron construidos con la misma metodología que los de la OCDE[1], pero en lugar de usar un indicador del nivel socioeconómico (que considera educación y trabajo de los padres y bienes en el hogar), se ha usado el ingreso per cápita del alumno[2]. Se ha descompuesto el índice de inclusión distinguiendo por tipo de colegio (dependencia) y en el caso de los particulares subvencionados, por el cobro de financiamiento compartido. En la primera columna se muestra el porcentaje de alumnos en cada categoría sobre el total del sistema y en la segunda el valor del índice elaborado.

Cuadro N° 1. Índice de inclusión: la educación particular subvencionada contribuye en mayor medida a la diversidad del sistema.

% Alumnos Índice
General 100% 68%
Municipal 48,6% 42%
Particular Subvencionada 51,4% 91%
Sin Financiamiento Compartido 19,1% 38%
Con Financiamiento Compartido 32,2% 123%

Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta CASEN 2009.

Un mayor índice de inclusión nos indica que ese sector contribuye con mayor diversidad. El sistema escolar tiene un 68% de inclusión, lo que en términos absolutos no nos dice mucho, simplemente que la diversidad socioeconómica al interior de los colegios representa el 68% del total de la diversidad con que nos encontramos en el sistema. Este valor equivale a la suma ponderada de los índices de cada una de las subcategorías.

Lo más interesante es inspeccionar la forma en que se compone ese 68%. En primer lugar, la contribución a la diversidad total del sistema proveniente de la educación municipal es de 42%, mientras que la contribución de la educación particular subvencionada es bastante mayor, del 91%. Esto significa que, contrario a lo que muchos creen, el sistema particular subvencionado recibe en mayor medida a alumnos de distinto nivel socioeconómico. Ahondando más en estos, y separando los colegios según si estos cobran o no financiamiento compartido, se obtiene que son los establecimientos particulares subvencionados que cobran financiamiento compartido aquéllos que contribuyen con una mayor diversidad de alumnos al sistema.

Adicionalmente, en el Cuadro N° 2 se muestra la composición de alumnos según su quintil de origen[3] y por dependencia del colegio al que asisten. El año 2009 los colegios Particulares Subvencionados cobijaban una mayor diversidad de alumnos de acuerdo al quintil de procedencia, mientras que los colegios Municipales eran más segregados. La distribución de alumnos de los primeros es más representativa de la población del país, que la de los segundos. En ambos casos, la baja diversidad proviene principalmente de la menor participación de estudiantes del quintil 5, es decir, alumnos provenientes de familias con mayor ingreso.

Cuadro N° 2. Los colegios municipales tienen una distribución de alumnos menos representativa de la población.

Quintil MUN PS
q1 35% 23%
q2 29% 24%
q3 20% 22%
q4 11% 20%
q5 5% 11%

Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta CASEN 2009.

Una hipótesis que explicaría nuestros resultados…

Ya vimos que dentro de nuestro sistema de educación pública escolar, son los colegios Particulares Subvencionados los que aportan con una mayor diversidad de alumnos en cuanto a su origen socioeconómico. De estos, los con financiamiento compartido son los que aportan con el mayor índice de inclusión, pues reciben más alumnos de alto y bajo ingreso. El financiamiento compartido proporciona una mayor diversidad al sistema, pues familias de quintiles de ingreso más altos que están dispuestas a pagar por la educación de sus hijos optan por este tipo de colegios, en lugar de asistir a un colegio particular pagado, pues seguramente valoran la educación pública y de calidad.

Si queremos aumentar la diversidad del sistema de educación pública de nuestro país, debemos atraer alumnos de los quintiles más altos de ingreso. Esto no se logra eliminando el financiamiento compartido, sino mejorando la calidad, de tal forma que éstos estén dispuestos a pagar por educación pública, no sólo aportando con recursos al sistema, sino permitiendo que nuestros colegios sean representativos de la diversidad de la población de nuestro país. La educación pública debe volverse una alternativa real para las familias que pueden pagar, y que envían a sus hijos a colegios particulares pagados.

Una conclusión de política pública…

Sabemos que el sistema de educación pública chileno ha mejorado en la última década, pero que aún quedan desafíos importantes, especialmente respecto a la calidad e integración. La solución no va por inyectar más recursos, por limitar la participación privada, o bien eliminar el financiamiento compartido, sino por mejorar el uso de los recursos ya existentes, focalizándolos en los alumnos que más lo necesitan, y tomar las medidas que, según la evidencia internacional, realmente permiten mejorar el desempeño de los colegio: buenos profesores, buenos directores, autonomía para desarrollar proyectos educativos, flexibilizar la remuneración docente para incentivar el buen desempeño, y de esta forma mejorar la educación municipal, para que se vuelva una verdadera opción para las familias de cualquier nivel de ingreso, y así, por medio de la calidad, mejorar la diversidad en la sala de clases.

Ojo que los colegios municipales TAMBIEN reciben recursos adicionales

Se critica que los colegios PS obtengan dinero extra mediante el financiamiento compartido, sin embargo, no hay que olvidar que los colegios municipales también reciben recursos desde los municipios: MM$ 156.823 el año 2011 (MMUS$ 310)


[1] La forma de hacerlo es dividir la varianza within (dispersión media de ingresos dentro de los colegios), por la varianza total del ingreso per cápita (que también incluye la varianza entre colegios, es decir, es la varianza del ingreso dentro de la población que asiste a educación escolar).

[2] El ingreso per cápita es de hecho un buen indicador socioeconómico, pues la correlación entre ingreso y nivel educacional de los padres es muy alta.

[3] Corresponden a los quintiles de ingreso autónomo del hogar, tomando todos los hogares del país, y no sólo de aquéllos con hijos que asisten a educación escolar.

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