POR QUÉ NO HAY QUE CAMBIAR LA FORMA DE MEDIR LA POBREZA

Existen básicamente tres argumentos a favor de cambiar la metodología de cálculo: (1) actualizar la canasta básica de acuerdo a los nuevos patrones de consumo, (2) el gasto que destinan a alimentos es menor y (3) utilizar ingresos declarados en la CASEN en lugar de ingresos ajustados por cuentas nacionales.

1. Actualizar Productos de la Canasta Básica

Si bien el costo de la canasta alimenticia básica se actualiza periódicamente con el índice de precios, desde su creación en 1987-1988 no se actualiza la composición de sus productos según los cambios en los patrones de consumo.

Larraín (2008)[i] realiza el ejercicio de actualización de la composición de la canasta con la V Encuesta de Presupuestos Familiares, realizada entre 1996 y 1997, y en base a ello determina que la pobreza afectaba al 29% de la población en 2006, más del doble que la cifra oficial, que era de 13,7% a la misma fecha.

Con respecto a este punto, el  Grupo de Política Social (GPS)[ii] sugiere mantener la línea de pobreza utilizada por los Gobiernos de la Concertación. La nueva línea de la pobreza, argumenta el GPS, define un nuevo punto de partida que no será comparable al de la canasta de 1987-1988 porque el bienestar de los hogares determinados será diferente si se cambia esta línea.

2. Gasto que se destina a alimento

La estimación del costo de las necesidades no alimentarias se hace usando un coeficiente basado en la relación observada entre los gastos en alimentación y los gastos totales en consumo (coeficiente de Engel) de los diferentes estratos de hogares. Éste se multiplica por el valor de la canasta alimenticia para obtener el umbral de la pobreza. Entonces, para las otras necesidades básicas no se usa una canasta, como sí ocurre con las de alimentación.

Según la última cifra estimada por la FAO de contribución de consumo alimentario en los hogares en Chile es 22,5% (2006).

La actual metodología asume que los hogares pobres consumen la mitad de su presupuesto en alimentos, sin embargo, realizar este tipo de modificaciones también conlleva a efectos en la comparación del nivel de bienestar de estos hogares.

3. Estimar Pobreza con Ingresos Declarados sin Ajustar por Cuentas Nacionales

Un tercer argumento para revisar la cifra oficial de pobreza, tiene relación con el ajuste que se realiza a los ingresos declarados en la CASEN en base a las Cuentas Nacionales. El Ministerio de Desarrollo Social encarga el levantamiento de datos a una institución externa[iii], luego los entrega en crudo a la CEPAL, institución que ajusta los ingresos declarados según estimaciones basadas en las Cuentas Nacionales. La CEPAL facilita la base de datos convertida y esta es la única disponible para el uso público. La tasa de pobreza oficial se estima utilizando los ingresos ajustados. Este procedimiento es una particularidad de Chile que no se repite en el contexto internacional.

Estimaciones de David Bravo y José Valderrama[iv], dan cuenta que si los ingresos no se ajustan por cuentas nacionales la desigualdad disminuye.

Para la comparación internacional, por ejemplo, se pueden utilizar los ingresos sin ajustes por Cuentas Nacionales dado que los otros países no lo realizan. Para comparaciones internas en el tiempo, puede corregirse el sesgo de la subdeclaración en las encuestas.

Conclusión: Velar por la comparabilidad de las cifras

Definir un nuevo punto de partida implicaría que las cifras oficiales no fueran comparables. Dado el bienestar de los hogares será diferente si se los alimentos que considera la línea, la proporción que de gasto en alimento en los hogares y el tipo de ingresos que se utiliza.

Por ello es interesante que realicen estudios que midan todas las dimensiones y factores en que incidan en la pobreza y de esta forma entender de mejor forma el problema, manteniendo la medición de la cifra oficial de la pobreza, para que así exista consistencia en la medición de ésta.


[i] Larraín, 2008 “Cuatro Millones de Pobres en Chile: Actualizando la Línea de la Pobreza. Estudios Públicos 109.

[ii] GPS está conformado por los académicos David Bravo, Rodrigo Castro, Francisco Gallego, Ignacio Irarrazaval, Osvaldo Larrañaga, Claudia Sangueza y Dagmar Raczynsky. GPS, 2010, “Medición de la pobreza en Chile: desafíos y propuestas para 2010”

[iii] Normalmente Mideplan contrata a Microdatos de la Universidad de Chile, con excepción del 2009, que fue encargado al Observatorio social de la Universidad Alberto Hurtado.

[iv] Bravo y Valderrana (2009). “Una comparación entre las distribuciones de ingreso de Perú y Chile”

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