En las últimas semanas se ha producido una sucesión de hechos en relación a la crisis soberana europea y la economía mundial, que lamentablemente no son muy positivos y no ayudan a despejar la incertidumbre y la volatilidad de los mercados financieros.
Con respecto a la crisis europea, destacan los episodios electorales griegos y el rescate a la banca española. Estos hechos han sido más negativos que positivos, por su naturaleza y configuración.
La elección griega, en su primera etapa, fue desastrosa y altamente preocupante, porque los partidos griegos post elección no pudieron formar un gobierno para Grecia, que quedó en un limbo con el riesgo de que en una segunda elección triunfe la izquierda y Syriza, el partido político que rechaza los rescates y su condicionalidad. Los griegos, en su mayoría, quieren seguir siendo miembros de Europa, de la Unión Europea y de la Unión Monetaria, con el euro como moneda, pero no aceptan las condiciones del rescate, que estiman muy severas y proponen plazos mayores para el ajuste, menores exigencias en las metas y más recursos para el rescate.