A continuación reproducimos la columna de Luis Felipe Lagos en el diario PULSO:
En algunas propuestas de reforma tributaria que se han conocido en los últimos meses, se propone una alza de impuestos a las empresas y se especula que el proyecto de ley -pronto a ser conocido- consideraría subir esta tasa a 20%. Debemos recordar que en Chile el impuesto de las empresas es sólo un adelanto del impuesto que deben pagar sus dueños.
Sin embargo, la evidencia empírica concluye que una tasa más elevada perjudica el ahorro e inversión de estas. Esto es particularmente significativo para el caso de las Pymes, ya que su principal fuente de financiamiento son las utilidades no retiradas que constituye su ahorro que se reinvierte en la empresa.
Las empresas de mayor tamaño no tienen restricción de financiamiento, pero impuestos más elevados las incentivaría a aumentar su relación deuda capital, lo cual las hace más vulnerable en períodos de crisis financieras y recesión. Cualquier reforma tributaria debería distinguir entre el tamaño de la empresa y tratar de manera distinta las utilidades distribuidas de las reinvertidas.
En efecto, debería incentivarse el ahorro con tasas menores a las utilidades retenidas, especialmente de las empresas pequeñas, (pero también de las personas) para fortalecer el crecimiento de mediano plazo y empleo. Un aumento del impuesto a las utilidades de las empresas genera en el margen un incentivo al retiro de utilidades y al consumo, perjudicando el ahorro, la inversión y el crecimiento económico.