Entre el 2005 y el 2010, el gasto público aumentó un 58,2% real mientras que en ese lapso el PIB sólo creció un 17,2%. Más gasto público no necesariamente es mejor y las cifras lo demuestran:
• A los empleados públicos: No es positivo que el gasto en personal, que representa cerca de un 20% del gasto total, crezca un 53% en el período y durante ese lapso, el total de empleados públicos aumentó un 21,5%, pasando de 167.000 a 203.000. El costo salarial aumentó un 26% real en cinco años, lo que da una cifra anual bastante generosa, de 4,7% real anual.
• A bienes y servicios de consumo: El gasto en bienes y servicios de consumo creció en un 58%, lo que representa cerca de un 10% del total, cifra que resulta elevada para cualquier organización.
• A los hospitales públicos: En el caso de salud, el énfasis se le da a los servicios hospitalarios, que por sí solos representaron un 14,1% del aumento de gasto, con bastante poca eficacia si se analizan los resultados del sector salud en ese período. Esto parece mostrar los problemas de gestión que existen en los hospitales públicos.
• A becas educación superior: En el caso de la educación, el aumento se explica en parte importante por los servicios auxiliares de educación, que comprenden las Becas Chile y la JUNAEB. Esto se explica principalmente por el aumento de recursos para becas de mantención para la Educación Superior. Se observa un relativo menor énfasis en la educación preescolar, primaria y secundaria.
• Al Transantiago: Por su parte, la mayor importancia de la función transporte se explica por los recursos entregados al Transantiago, dejando en evidencia que no necesariamente un mayor monto de recursos mejora la calidad y eficacia de las políticas públicas.