LA NUEVA ETAPA MÁS IMPREDECIBLE DE LA CRISIS EUROPEA

Con las elecciones en España y la victoria de Mariano Rajoy y del Partido Popular de centro derecha, se amplía el proceso de reemplazo de gobiernos de izquierda y de derecha de las economías endeudadas de la periferia de la Eurozona, iniciado por Italia y Grecia.

Francisco Garcés, Director del Centro de Economía Internacional de LyD, asegura que estos cambios y especialmente, los más recientes, no están todavía consolidados ni probados, en cuanto  a la fortaleza del mandato, a su eficacia operativa o reformista y a su estabilidad en el tiempo.   Todos esos nuevos gobiernos tienen una tarea muy dura e impopular de ajuste económico y financiero y de reforma estructural, que toca muchos intereses y sensibilidades de carácter social.

Los procedimientos de los nuevos gobiernos de Europa son relativamente lentos, así como su implementación de medidas económicas.  La gobernabilidad, que implica la búsqueda de consensos, en tiempos de crisis, es débil frente a la velocidad de reacción rápida de los mercados, de manera que la volatilidad de los mercados financieros continuará a futuro y se extiende, de alguna manera, a las economías del centro, por contagio.  Sólo Alemania se mantiene, parcialmente, fuera de la órbita de contagio.  Las expectativas, por ahora, para los mercados son de incertidumbre y volatilidad alta.

Otra consecuencia, para Europa, es la desaceleración o recesión.  La primera, alcanza hasta a Alemania, que crecerá sólo un 3,2% el 2011 y 0,4% en el 2012.  Otras economías periféricas de Europa están entrando, también, en recesión y con un alto desempleo.  Las economías de Europa del Este están en un proceso de desaceleración del 4,1% a 2,4%, entre el 2011 y 2012.

Estados Unidos, también contribuye a la incertidumbre económica, ya que el Super Comité del Congreso, responsable para llegar al acuerdo de cortar US$ 1.200 miles de millones del presupuesto, en un período de diez años, fracasó en su cometido, esta semana.

En suma, una situación económica y financiera compleja e impredecible, en ambas riberas del Atlántico, con alta volatilidad en los mercados financieros y poca acción efectiva y suficiente de políticas públicas correctas, en las principales economías periféricas de Europa y en Estados Unidos.