Un informe de Libertad y Desarrollo en base a la última encuesta CASEN reveló que sólo un 30% de los chilenos de entre 25 y 60 años del último quintil tienen un empleo. Revertir esta situación es clave para superar la pobreza en el país. El Ingreso Ético Familiar es un buen paso en este sentido porque promueve el empleo femenino.