El Director del Programa Económico de LyD, Luis Felipe Lagos, analizó el escenario internacional y la difícil situación en la que se encuentra la Zona Euro – Grecia principalmente- y Estados Unidos, que han llevado al FMI a recortar sus proyecciones de crecimiento para este año.
El economista explicó que si Grecia decide no pagar su deuda – lo cual es lo más probable- esto generaría aumentos en las turbulencias financieras, lo cual se transmite a los diferentes mercado, afectando no sólo la volatilidad en el precio de las acciones y de las monedas, sino también, en última instancia, puede afectar el financiamiento que los países emergentes puedan obtener.
“ El problema no es fácil porque si bien Grecia es un actor menor, si deja de pagar su deuda, cortándose la asistencia de la Zona Euro, del Banco Central Europeo y del FMI, habría corridas bancarias porque los depositantes retirarían sus fondos a países más estables y eso contagiaría al resto, pensando en Portugal e Italia, actor que ya no es tan pequeño, sino que representa al 15%, por lo que su rescate ya es muchísimo mayor”, explica, asegurando que hay 2 causas para haber llegado a este problema: el Estado benefactor, que gasta demasiado, lo que se agravó en la crisis subprime cuando el Gobierno tuvo que apuntalar la economía financiando con deuda o como en el caso de Irlanda, en que la banca privada colapsó y el Estado se hizo cargo de esa deuda.
“El principal error fue creer que el problema de Grecia y Portugal era de liquidez y no de solvencia”, asegura. Por ello, señala que es de vital importancia que Grecia reestructure su deuda de manera ordenada, para no contagiar al resto.
En el caso de EE.UU, Obama anunció un programa de ajuste fiscal de US$ 3,5 trillones en los próximos 10 años, mitad vía recorte de programas y mitad vía alza de impuestos. En el caso del recorte, no es lo que se esperaba, ya que en su mayoría son programas que no necesitan del Congreso para seguir adelante. En el caso de los impuestos, también hay dudas porque no se especificaron bien. “Los analistas apostaban a que se aprovechara la oportunidad para mejorar la eficiencia en la recaudación de los impuestos. Esto es un problema político, cuya discusión podría extenderse, haciendo del plan algo no creíble y con ello, afectando la confianza y los planes de los inversionistas”, sentencia el experto.