CRECIMIENTO ECONOMICO 2012: OPTIMISMO LEVE

El Banco Central ha entregado nuevas predicciones para la economía chilena en su Informe de Política Monetaria (IPOM) de septiembre. En términos generales reafirma el rápido crecimiento para este año, pero reduce significativamente las proyecciones para 2012, de acuerdo con el nuevo escenario de lento crecimiento para las economías avanzadas como Estados Unidos y la Zona Euro.

La proyección de crecimiento de la economía en el rango 4,25%-5,25% es razonable y significaría, de verificarse una cifra en torno a 5%, un retorno a la normalidad, en términos de que la economía estaría creciendo al ritmo de tendencia.

Para 2012 se anticipa un menor crecimiento de la demanda interna: tanto del consumo como formación bruta de capital. Después de la recesión de 2009, con una caída de 16% de la inversión, y el terremoto de 2010, este componente de la demanda interna ha sido el más dinámico en 2010 y 2011. Es razonable entonces anticipar menor dinamismo de la formación bruta para el próximo año, más aún considerando que el escenario externo será menos favorable.

El menor crecimiento de las economías avanzadas afectará a la economía chilena por los siguientes canales de transmisión. El primero es el comercio y precio de los commodities y el segundo es financiero, abarcando los flujos de capital y precios de activos, generando amplia volatilidad.

En el plano financiero, la caída en el precio de acciones y mayor volatilidad reducen la confianza, como ya lo estamos apreciando, postergando proyectos de inversión y consumo de bienes durables.

Sin duda, el principal riesgo se origina en la delicada situación fiscal y financiera de la Zona Euro. No es posible descartar que un default de la deuda griega genere un efecto contagio que termine en una crisis financiera de proporción. En este escenario, nuestro sistema financiero se vería afectado y muy probablemente el crecimiento de la economía se reduciría.

En lo que concierne a la inflación, el Banco Central redujo su proyección para diciembre a 3,3%, inferior al 4% previsto en el IPOM de junio. Esto se explica por la estabilización del precio del petróleo y un menor ritmo de crecimiento del precio de los alimentos como a una política monetaria menos expansiva.

Como señala el IPOM, los principales riegos para la inflación son que la demanda agregada mantenga su dinamismo y el mercado laboral permanezca estrecho, generándose un ritmo de crecimiento de los salarios en torno a 6% que presionaría a la inflación. Un gasto creciendo más rápido que el PIB apreciaría el tipo de cambio real, lo cual podría llevarse a cabo por incrementos en la inflación y/o apreciación nominal, la cual podría acentuarse si los inversionistas deciden buscar mayores retornos en las economías emergentes.

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