A las protestas y marchas que han llevado a cabo en los Ăşltimos tres meses los estudiantes secundarios y universitarios, y al que se integrĂł posteriormente el Colegio de Profesores, se sumĂł recientemente el paro nacional de actividades convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), sobre la base de las mĂĄs diversas motivaciones que, por lo demĂĄs, poco se vinculan con las demandas de carĂĄcter educacional.
Pese a que el paro no logrĂł su objetivo, ya que una abrumadora mayorĂa de los chilenos concurriĂł a trabajar y no se logrĂł paralizar al paĂs, sĂ se observaron variados hechos de violencia y se provocĂł temor en la poblaciĂłn. El Ăşltimo balance oficial cifrĂł en casi 1.400 el nĂşmero de personas detenidas, mĂĄs de 150 carabineros heridos y un joven muerto.
En momentos en que Chile estĂĄ buscando construir un consenso amplio para mejorar las condiciones de acceso, financiamiento y la calidad de la educaciĂłn, desde sectores radicalizados del movimiento estudiantil, como asimismo desde la CUT y los partidos de la ConcertaciĂłn, se utilizan medios de presiĂłn que han llegado mucho mĂĄs lejos que las protestas, las marchas o las tomas de colegios; traspasando la legitimidad y la legalidad. Es deber de la autoridad, actuar con el mĂĄximo rigor de la ley para hacer frente a ello, como asimismo proponer todas las reformas legislativas y administrativas necesarias para ponderar adecuadamente todos los bienes en juego.
A la ConcertaciĂłn, por su parte, le corresponde una reflexiĂłn acerca de los lĂmites de la protesta y la oposiciĂłn polĂtica en una sociedad democrĂĄtica.