Durante el primer semestre de este año la situación del Gobierno Central registró una evidente mejoría, con un superávit equivalente a un 2,3% del PIB. Esto fue consecuencia de una importante mejoría en los ingresos, debido principalmente a un mayor precio del cobre y a un nivel de actividad más dinámico de lo esperado. Estos dos elementos contribuyen en mayor magnitud que los aumentos de impuestos aprobados el año pasado como parte del programa de reconstrucción. En contraposición, la ejecución del gasto ha sido muy lenta, lo que si bien puede ser positivo desde el punto de vista de la estabilidad macroeconómica, significa que en el segundo semestre el gasto debe crecer cerca de un 10% real, lo que es un desafío importante en términos de gestión.
Por otra parte, la situación estructural estimada para este año presenta una leve mejoría debido al ajuste de gasto de US$ 750 millones anunciado en marzo. Es importante señalar que aún cuando el Gobierno mantenga su objetivo de un déficit estructural de 1% en 2014, existe espacio para acomodar proyectos adicionales de gasto en educación, producto de un probable aumento en el precio del cobre de tendencia. Si éste subiera a US$ 2,80, se generarían cerca de US$ 800 millones adicionales anuales. Más importante que el destino, lo clave es que esos recursos sean “invertidos” y no “gastados” en educación, de tal forma de no amenazar la sostenibilidad fiscal futura en un escenario menos boyante para el cobre, producto de menores precios y/o menores leyes del mineral.