LA CRISIS DEL SISTEMA BANCARIO ESPAÑOL

La cuarta economía más grande de Europa hoy sufre además de los embates de la crisis de deuda soberana, un futuro político incierto, el cual puede socavar la frágil confianza en la economía española.

De acuerdo a un estudio elaborado por el Centro de Economía Internacional de LyD, ha llegado el momento para que el gobierno español provea de más capital (ya ha entregado 1% del PIB en ayuda, equivalente a 11 mil millones de euros) a los bancos de ahorros para restaurar la confianza en la industria y la economía, en especial si consideramos que las cajas son instituciones regionales manejadas como fundaciones, bastante politizadas, que otorgan cerca de la mitad de los préstamos españoles. No obstante, el desafío de Zapatero no es tan simple, ya que no existe en primera instancia un apetito por los activos de las cajas más riesgosas, y si bien el gobierno puede dar incentivos fiscales, no puede obligar a los inversionistas a comprar.

Existen diversos factores que en los próximos meses darán señales claras sobre la dirección hacia la cual cambiará la estructura financiera española. Sin dudas, esto aún está evolucionando y existen grandes dudas que llevan a tener una mirada más escéptica que optimista.

Los esfuerzos de España por respaldar los bancos, contener el gasto y evitar un mayor contagio de deuda soberana podrán consolidarse, en parte, si la oferta pública inicial de Bankia (banco formado por la fusión de Caja Madrid, Bancaja y cinco bancos de ahorro más) resulta atractiva para los inversionistas. Liderado por Rodrigo Rato, ex ministro de economía español y ex director gerente del FMI. Bankia espera recaudar $4 mil millones de euros (US$5,6 mil millones) por una oferta pública a realizarse a mediados de julio, lo que será una prueba a la resistencia actual del sistema financiero. La oferta del mercado financiero mostrará si España ha logrado persuadir sobre la estabilidad del sistema a los inversionistas, a pesar de que cuenta con una carga grande de pérdidas, de las cuales han reconocido $96 mil millones de euros en el último informe del Banco de España, publicado el 3 de mayo. Una operación exitosa bajará las presiones sobre el Estado para disminuir el tercer mayor déficit fiscal, y podrá mejorar la confianza en la economía.

Uno de los principales interesados en comprar cajas de ahorro españolas es Barclays, quien espera adquirir US$ 8,2 mil millones en títulos. Por otra parte, se espera que el fondo FROB adquiera títulos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo en julio, en vez de esperar a la fecha límite de septiembre.

España como país probablemente logrará escapar de la crisis. No obstante, es más incierto saber si el sistema bancario español está cerca de lograrlo. Es por esto que es esperable que los siguientes meses, la coyuntura estará abocada más a la dinámica de la reestructuración del sistema bancario, y menos en la deuda soberana, ya que el segundo requiere un mercado de capitales estable, que permita soslayar una posible agudización de la crisis.

Se espera que comiencen a surgir nuevas propuestas regulatorias, que traten de incrementar los requerimientos de capital y liquidez, por encima de los fijados por Basilea III, para dar paso a impuestos y tasas que reflejen el costo social del riesgo sistemático existente o establecer mecanismos de intervención que agilicen los rescates para generar una mayor garantía sobre el sistema. En este sentido, las propuestas destinadas a compensar el sistema financiero, probablemente se concentrarán en exigir medidas contracíclicas como mantener una cierta reserva en épocas de bonanza económica.

No obstante, es importante señalar, que el objetivo no es sólo mejorar la respuesta del sistema financiero ante posibles embates de la economía. Para ser justos, es preciso considerar cuál es el rol de la ciudadanía española durante los últimos 10 años antes de buscar culpables en los políticos o los bancos. Mientras muchos culpan a los bancos por sus políticas de ofrecer créditos de muy fácil acceso, ahora que el crédito ha sido restringido, muchos más se quejan por los altos costos de endeudamiento, lo cual ha aumentado la rabia en el país generando un movimiento social de quienes buscan mantener sus beneficios, sin tener que asumir los costos.

Muy probablemente, la mayoría de las 28.000 personas que protestan en la Puerta del Sol en Madrid, tienen una cuenta bancaria, que no están pensando cerrar.

El sentimiento anti-bancario se perfila como el mayor impedimento para reestructurar de forma adecuada el sistema financiero, en especial por avanzar hacia nuevas elecciones. Muy probablemente, algunos políticos usaran los bancos como culpables del mal momento y buscarán consolidarse popularmente, mediante mensajes de “castigos” al sistema financiero, lo cual no ayuda a la solución, sino que, más bien, agrava los problemas y dilata la reestructuración y recuperación financiera.