JAPON Y LOS EFECTOS ECONÓMICOS DEL TERREMOTO Y TSUNAMI

Transcurridos poco más de dos meses desde el terremoto y posterior tsunami, la economía japonesa comienza lentamente su marcha.

De acuerdo a un informe preparado por el Centro de Economía Internacional de LyD, en el último trimestre de 2010, Japón se contrajo 0,3% y se espera que la catástrofe repercuta fuertemente en los últimos indicadores, debido al racionamiento energético y la destrucción de infraestructura. No obstante, en términos del PIB, el área afectada por el tsunami es sólo la mitad de la afectada en el terremoto de Kobe en 1995. En ese entonces, el PIB trimestral se mantuvo positivo durante el primer trimestre de 1995 y en los seis periodos siguientes. Pero a diferencia del terremoto anterior, el problema para la economía será la cadena de abastecimiento, la cual ya ha afectado de manera importante al sector automotriz, paralizando producciones en otras regiones del mundo debido a la escasez de partes de vehículos o de pigmentos, etc.

Japón perdió la generación eléctrica de 11 reactores nucleares, lo que implica que, aun cuando todas las otras centrales de energía a carbón, gas y diesel funcionen, no podrá restablecer sus niveles de energía anteriores al terremoto y por ende, se presenta como un limitante a la reactivación industrial, uno de los principales motores de la economía japonesa. Además, la empresa de energía Tepco prevé una normalización de la situación, en el mejor de los casos, dentro de un periodo de seis meses más.

La disminución en la producción debido a la escasez energética, no debe subestimarse. En especial por la inestabilidad eléctrica en Tokio, ciudad que produce el 40% del PIB de la nación. El impacto en la industria puede ser significativo considerando que la producción probablemente no podrá satisfacer la demanda, la cual en situaciones como está, es el factor que impulsa la recuperación, tal como sucedió tras el terremoto en Chile. Debido al ahorro energético, los diversos servicios  como restaurantes, hoteles y trenes debieron restringir su operatividad, lo que ha llevado hoy en día a la reducción de un 30% de personas que ya no utilizan el tren y a fuertes reducciones en los horarios de trabajo debido a la menor disponibilidad de transporte. Estos factores seguramente tendrán, también, un mayor impacto en el consumo privado, de lo esperado.

La delicada situación en Japón lo más probable es que repercutirá de algún modo, en el corto plazo en el crecimiento mundial, debido al menor producto que registrará la tercera mayor economía del mundo. Resulta difícil estimar cuan expuestos están los bancos y compañías de seguros estadounidenses, pero se puede prever un efecto en el comercio. Las exportaciones de bienes a Japón corresponden aproximadamente al 4,7% de las exportaciones totales de Estados Unidos, mientras que las importaciones provenientes de Japón son cercanas al 6,2%. Debido a que la mayor parte de los bienes transados son partes de vehículos y maquinaria, uno de los mayores riesgos pasa por la posible disminución en la capacidad productiva debido a la escasez de bienes.

El problema que enfrenta hoy Japón es un fuerte shock que restrinja la oferta y no permita recuperar la economía, un problema poco común para un país en el cual es la demanda la que generalmente presenta problemas. El tiempo que la economía japonesa tardará en recuperarse dependerá de cuan largo sea este shock. El momento de recuperación, lo más probable es que se genere a principios del segundo semestre, más aún considerando la implementación del incentivo fiscal a la liquidez por 10 trillones de yenes, que debiesen impactar positivamente en el empleo público. Debido a esto, se espera que el PIB crezca en un 0,8% durante 2011.

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