La erradicación de los 706 campamentos es un compromiso que moviliza a todos los actores involucrados. Desde las ONG que entregan ayuda, los privados y el gobierno. El catastro realizado por el MINVU en mayo del 2011 nos recuerda que hay más de 30 mil familias viviendo en esta condición y es un problema que lleva años. Lamentablemente hay 168 campamentos que tienen más de 30 años.
Paulina Henoch, investigadora del Programa Social de LyD, explica que vivir en un campamento sí afecta al desarrollo de las personas, en especial, en el futuro de los niños. El nivel de saneamiento es precario: tal como lo dice este documento, el 87,3% tiene acceso irregular al agua y el 87,6% no cuenta con soluciones sanitarias bien constituidas.
La semana pasada, una columna de Isabel Brain - Coordinadora del área ProUrbana del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica- nos explicaba que las familias preferían vivir en los campamentos ya que estaban mejor localizados que las viviendas sociales. Independiente del porqué llegan a optar por los campamentos, actualmente la vivienda social del FSV1 es una opción gratis para las familias más pobres. Si se mejora la entrega de información para la postulación a estos subsidios, se identifican a estas familias y por otro lado se incorporan los ajustes propuestos por MINVU para evaluar las características de los proyectos habitacionales. Esto solo puede mejorar a que la demanda de soluciones habitacionales se encuentre con la oferta.
El gobierno espera que 5 mil familias de los campamentos postulen a los llamados regulares. Y nos parece una herramienta muy valiosa realizar este tipo de catastros para focalizar la política social justamente en las familias más pobres.