¿SON LAS ERNC UNA OPCIÓN PARA REEMPLAZAR HIDROAYSÉN?

La aprobación del proyecto de HidroAysén por parte de la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA) ha generado una fuerte polémica en la opinión pública. Lo anterior derivó en protestas en varias regiones y el anuncio de que se tomarán todas las medidas posibles para evitar que el proyecto se lleve a cabo. La controversia que ha acompañado al proyecto HidroAysén desde el anuncio de su estudio se explica por la envergadura de su capacidad de generación, su localización en un área de reconocida belleza y la intervención de los ríos y paisajes de la región de Aysén y del resto del territorio que recorre la línea de transmisión.

Pese a los argumentos esgrimidos por sus detractores, lo cierto es que el proyecto logró su aprobación en el marco institucional vigente, con las debidas medidas de mitigación exigibles al proyecto.

Por su parte, es necesario destacar que la ejecución del proyecto resulta de particular relevancia cuando se considera la necesidad que tiene Chile de proveer una generación eléctrica suficiente para satisfacer los crecientes requerimientos energéticos del país. Debiera, por tanto, ser de interés de todos los chilenos contar con un suministro que es seguro, limpio y de bajo costo, lo que permitirá reducir la emisión de contaminantes, bajar los costos de la energía y mejorar la competitividad del país en los años que vienen.

En particular, la realidad energética del país pasa por tiempos complicados. Se estima que para ser un país desarrollado necesitaremos duplicar la producción y consumo de electricidad en los próximos 10 a 15 años y así sucesivamente. Ello obliga a asegurar un suministro suficiente de energía para evitar que éste se convierta en una traba al desarrollo social y económico del país. Sin embargo, los distintos proyectos energéticos enfrentan crecientes dificultades para poder desarrollarse, tanto por la complejidad y duración de la tramitación ambiental como por la presión de la opinión pública que parece dispuesta a oponerse a toda alternativa convencional (termoeléctrica o hidroeléctrica) como también a la discusión de la opción nuclear.

¿Son las ERNC una opción para reemplazar HidroAysén?

En el debate público se escucha decir que la necesidad de construir HidroAysén no es tal, toda vez que el país tendría un alto potencial para generar electricidad en base a Energías Renovales No Convencionales (ERNC). Se plantea, entonces, que éstas serían la solución para el país, dado que son tecnologías limpias y no generan dependencia de insumos externos.

El problema, sin embargo, es que gran parte de estas tecnologías, como la eólica y la solar, conllevan altos costos de inversión, lo cual eleva sus respectivos costos medios de desarrollo a niveles aún bastante por encima de las fuentes convencionales. Esta es la principal razón -además de los problemas asociados a la generación esporádica y su baja escala de desarrollo– que explica el que difícilmente pueda esperarse una masificación de la ERNC en nuestra matriz energética en el mediano plazo.

Los 88 proyectos de ERNC que hoy están en trámite ambiental suman una capacidad instalada de 2.944 MW, cifra similar al proyecto HidroAysén. Sin embargo, éstas producirían menos del 60% de la energía de HidroAysén dado su factor de planta promedio más bajo que el megaproyecto hidroeléctrico. Peor aún, de llevarse a cabo todos estos proyectos de ERNC con el fin de proveer una generación similar a la de HidroAysén, se requeriría intervenir 43 ríos con instalaciones de pasada (versus 2 en el caso de HidroAysén) y se intervendría un área tres veces mayor al que contempla dicho proyecto hidroeléctrico.

Sus detractores muy posiblemente continuarán intentando detener el proyecto ya que hay grupos dentro de ellos que no parecen atender a argumentos como los que hemos entregado y por el contrario muestran una actitud cercana al fanatismo. Lo anterior resulta sorprendente cuando para ello se invocan objetivos ambientalistas, por cuanto el proyecto permitirá reducir sustancialmente la emisión de contaminantes al desplazar proyectos termoeléctricos y permite postergar la discusión en torno a la opción nuclear que también enfrenta oposición. Por su parte, es una ilusión pensar que las ERNC tienen la capacidad de reemplazar HidroAysén, dados sus elevados costos, su baja capacidad de generación total y el impacto aún mayor que tendrían en cuanto a la superficie y ríos intervenidos.

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