
En el país tenemos los siguientes tipos de proveedores de educación parvularia: establecimientos administrados por Junji, por Integra, jardines que operan vía transferencia de fondos (VTF), normalmente municipios y organizaciones sin fines de lucro, así como también los establecimientos escolares que ofrecen estos niveles educativos (municipales, particulares subvencionados y particulares pagados). En la Tabla N° 1 se muestra el número de niños matriculados en cada uno de estos establecimientos el año 2017 y en la última columna vemos que los establecimientos que operan vía transferencia de fondos desde Junji (VTF) son los que reciben un mayor porcentaje de alumnos (28,1% del total), seguidos por los colegios particulares subvencionados (26,3%). Junji, en cambio, atiende al 18,5% de quienes asisten a este nivel educativo.
"El sistema de financiamiento de los niños que asisten a estos niveles medios, sin embargo, es aún precario y poco transparente, lo que deriva en que los recursos que dispone el Estado son muy desiguales y varían para cada uno de estos proveedores. En concreto, son sustancialmente menores para el caso de los jardines VTF que para los jardines propios de Junji[i]", explica Arzola. Eso mismo concluyó un informe encargado por la dirección de Presupuestos (DIPRES) en 2015, el que señala que la modalidad VTF, en comparación con la modalidad administración directa de Junji, tiene más establecimientos y más niños matriculados, así como una menor tasa de niños por establecimiento, lo que se da en un contexto de menores costos de operación. Ahora bien, dado que en este nivel educativo la información relativa a la calidad del servicio es aún incipiente, el informe señala la imposibilidad de comparar y concluir sobre la costo-efectividad de ambas modalidades de gestión. Esto es preocupante, pues da cuenta del vacío de información que existe en educación parvularia, lo que dificulta la buena toma de decisiones en cuanto a la ampliación de cobertura y a la mejora de la calidad del servicio provisto.
"En ese sentido, la idea de crear un financiamiento único vía subvención parece un buen paso, pues permite ajustar de mejor forma la oferta a la demanda efectiva en cada territorio", dice la economista de LyD. Respecto al mecanismo de subvención o subsidio a la demanda para financiar a educación, tal como exponen Fontaine y Urzúa (2018)[ii], estos sistemas de financiamiento son cada vez más frecuentes en el mundo; la OCDE reporta que, de 22 países con información, 9 lo utilizan en educación primaria y 7 en primaria y secundaria[iii]. La razón de ello es que éstos promueven una mayor diversidad de la oferta educativa y eficiencia en el gasto, y porque admiten libertad de elección para las familias, es decir, permiten que el Estado ponga a disposición de éstas los recursos para que elijan el establecimiento educacional de su preferencia.

[i] No contamos con información oficial respecto a los recursos promedio por niños en cada tipo de establecimiento, sin embargo, estimamos que la modalidad VTF podría recibir del orden de la mitad de lo que reciben los jardines propios de Junji.
[ii] Fontaine, A. y S.Urzúa (2018). Educación con Patines. Ediciones El Mercurio.
[iii] OCDE (2017). “School choice and school vouchers. An OECD perspective”.
