La Cámara de Diputados, por 77 votos a favor, 68 en contra y 1 abstención acogió la admisibilidad de la acusación constitucional contra el ex ministro de Hacienda Nicolás Grau por infracción a la probidad, vulneración de deberes financieros y descoordinación presupuestaria. Será el Senado el que decida sobre el fondo de la cuestión.
Se ha hecho caudal en la izquierda, y algo de ruido en la derecha, por las consecuencias para el acusado de una aprobaciĂłn. Si bien es bastante generalizada la percepciĂłn de que Grau no hizo un manejo prolijo del cargo cometiendo errores de estimaciĂłn y confundiendo a la ciudadanĂa acerca de la situaciĂłn fiscal, algunos afirman que al no haber intencionalidad en esa conducta (Grau habrĂa sido torpe, pero sin intenciĂłn) el castigo (inhabilidad para ejercer cargos pĂşblicos por cinco años) serĂa excesivo.
Consignemos que quienes ahora defienden a Grau, en especial el Frente Amplio, fueron inmisericordes ejerciendo su derecho a acusar a ministros del expresidente Sebastián Piñera en 7 ocasiones y 2 veces al mismo exmandatario, durante su segunda administración. Se llegó al extremo de acusar a un ministro de Educación, Raúl Figueroa, por autorizar el regreso a clases después de la pandemia, pese a que la autoridad sanitaria lo aprobaba. También se acusó al ministro de Salud Jaime Mañalich en medio de sus esfuerzos por salvar vidas de chilenos.
Las mayorĂas existen en polĂtica para ejercerlas y nadie puede ser llamado a renunciar a sus fueros, de manera que la acusaciĂłn es perfectamente legĂtima. Otra cosa es si es oportuno hacerlo. No defiendo una Ley del TaliĂłn en este caso, pero hay que decir que la institucionalidad está funcionado y efectivamente las actuaciones de Grau en relaciĂłn con el manejo de la caja fiscal son al menos dudosas, en cuanto podrĂa configurarse un ocultamiento de la verdadera situaciĂłn financiera del fisco por movimientos previos al cierre del balance del año 2025 que en otras latitudes han sido motejadas de contabilidad creativa y distorsionarĂan la situaciĂłn de solvencia del paĂs en cuanto a la deuda pĂşblica. Pero eso lo deberá decidir el Senado.
Ha sido el Senado tambiĂ©n el que en una votaciĂłn esta semana aprobĂł en general el proyecto de ReconstrucciĂłn, que sigue su discusiĂłn. Buena gestiĂłn de los ministros Quiroz, Alvarado y GarcĂa. Algunos pedĂan una aprobaciĂłn más holgada de la ley, pero la oposiciĂłn no estuvo a la altura: no se puso de acuerdo e incluso pidiĂł “compensaciones” que significan subir impuestos, sin entregar nada a cambio, lo que no es serio. Las leyes perduran por su calidad, no por la diferencia de votos con que se aprobaron. La oposiciĂłn es implacable en el Congreso y sin embargo pide gestos. Siempre es buena una victoria holgada, pero como en el fĂştbol, un partido importante se gana, aunque sea por medio a cero.
Columna de Luis LarraĂn, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-