El manejo que los Estados tienen de las fronteras ha cambiado radicalmente en el mundo. FenĂłmenos como la migraciĂłn descontrolada, el crimen organizado transnacional y las amenazas del terrorismo global, han desviado el foco de la administraciĂłn fronteriza hacia el ámbito policial más que al militar y econĂłmico (vinculados a la protecciĂłn de soberanĂa y de resguardo aduanero respectivamente). Una realidad que ha incentivado a varios paĂses a buscar puntos de encuentro entre sus polĂticas de seguridad internas y externas.
En el caso de Chile, la preocupaciĂłn por la vulnerabilidad de nuestras fronteras, en el contexto de este nuevo escenario global, se remonta al primer Gobierno de Sebastián Piñera, ocasiĂłn en donde se impulsĂł el Plan Frontera Norte. Este Ăşltimo buscaba combatir al crimen organizado evitando el ingreso y salida de droga y contrabando del paĂs.
Este enfoque, en el cual la protecciĂłn de las fronteras adquiere importancia para la seguridad interna, fue asentándose en Chile. En este contexto, el EjĂ©rcito, pese a no tener facultades fronterizas permanentes, comenzĂł a jugar un rol más presente a travĂ©s de la orientaciĂłn de polĂticas pĂşblicas y la promulgaciĂłn de nuevos instrumentos legales.
En esta lĂnea, la PolĂtica de Defensa Nacional de Chile del año 2020 reconociĂł al crimen organizado como una potencial amenaza a la seguridad nacional, ante la cual el sector Defensa, donde se incluyen a las FF.AA., “tiene una responsabilidad de colaboraciĂłn, particularmente en los ámbitos de control de zonas fronterizas”. Posteriormente, el año 2023, se promulgĂł la Ley de Infraestructura CrĂtica (N° 21.542), que entregĂł al Presidente de la RepĂşblica la atribuciĂłn de disponer que las FF.AA. temporalmente se hagan cargo, entre otras cosas, de la protecciĂłn de las zonas fronterizas mediante las herramientas de control de identidad y registro.
Actualmente, el Gobierno de Gabriel Boric elaborĂł una actualizaciĂłn de la PolĂtica de Defensa. Si bien esta aĂşn se encuentra en ContralorĂa, se han conocido algunos de sus contenidos a travĂ©s de la prensa. Entre estos, destaca el reconocimiento de atribuciones para las FF.AA. ligadas a seguridad interior: la protecciĂłn de la infraestructura crĂtica y el resguardo de la frontera.
Dentro de su programa de gobierno, el Presidente electo José Antonio Kast declaró querer avanzar en este mismo sentido. El Plan Escudo Fronterizo plantea la necesidad de que las Fuerzas Armadas y de Orden se constituyan como una Fuerza de Tarea Conjunta que tome “el control absoluto de la frontera norte”. Además, se establece el objetivo de que los militares tengan la facultad para detener, reconducir y expulsar a cualquier extranjero que cruce ilegalmente. A todo lo anterior se suma el hecho que, en el documento de presentación del futuro gabinete, se incluyó al Ministerio de Defensa como parte de las carteras que enfrentarán la emergencia en seguridad, en conjunto a RR.EE., Justicia y Seguridad.
La suma de todo lo anterior da pie a una conclusiĂłn indiscutible: el involucramiento de las instituciones de defensa en materias de control fronterizo constituye una realidad irreversible. Quizás pueda discutirse el grado y la forma en que estas deban hacerse presente, pero muy difĂcilmente podrá darse marcha atrás a este proceso. En otras palabras, el Ministerio de Defensa ha cruzado su propio RubicĂłn. Recordando a aquel rĂo de la penĂnsula itálica que Julio CĂ©sar cruzĂł el año 49 a.C. desencadenando con esto la historia.
Frente a este panorama, el futuro ministro de Defensa, el abogado Fernando Barros, tiene un doble desafĂo: no solo deberá dedicarse a aquellas materias que le son tradicionales a su cartera, sino tambiĂ©n a las nuevas que se han sumado en este contexto de emergencia. Si tenemos en cuenta que, desde el comando de Kast, se han planteado metas ambiciosas (disminuir los cruces ilegales en un 80% los primeros seis meses y duplicar las reconducciones en los primeros tres), el rol que cumpla esta cartera será clave durante los prĂłximos cuatro años.
Columna de opiniĂłn del Investigador del Programa PolĂtica y Sociedad Civil, Daniel Rebolledo, en Cooperativa.cl