Gasto público, cuestión de actitud

La Segunda

Recientemente, el Consejo Fiscal Autónomo indicó que, para el cumplimiento de las metas fiscales, es decir, lograr un balance entre ingresos y gastos estructurales del Estado, se requiere ajustar el gasto público en US$6.000 millones entre 2026 y 2029. Un esfuerzo importante, pero que solo lograría cubrir el actual déficit.

Así, dicha disminución del gasto no deja espacio para otras tareas que son esenciales. Por ejemplo, aumentar los ahorros del país, que se encuentran en sus mínimos históricos, y así tener espaldas para enfrentar futuras crisis (como se hizo en la pandemia). O para generar holguras fiscales que permitan bajar impuestos e incentivar la inversión en Chile.

Es por ello que equilibrar las finanzas del Estado debe ser prioridad para el próximo gobierno. Y para hacerlo se requiere la valentía de querer hacer un cambio profundo en la trayectoria del gasto, porque no será una tarea sencilla.

Cerrar programas estatales, como por ejemplo algunas de las redundantes 27 iniciativas (repartidas en cinco ministerios) que fomentan la inclusión laboral, será difícil por la resistencia de los funcionarios. Probablemente haya políticos que se opongan a la idea, argumentando que ese es un costo que no vale la pena pagar porque los funcionarios no pueden ser despedidos. Sin embargo, quien llegue a La Moneda debe saber que solo un 22% de los funcionarios del gobierno central es de planta, el resto puede ser removidos fácilmente siempre que exista la convicción de hacerlo.

Evidentemente, hay que avanzar en recortar gastos superfluos como viáticos, pero ello es una gota en un océano que puede representar hasta el 0,1% del presupuesto. Se requiere un proyecto mucho más ambicioso. La idea de fusionar los ministerios de Interior, Segpres y Segegob, como sugirió Evelyn Matthei, avanza en esa dirección. Además, se debe cuestionar el seguir haciendo ciertas cosas. ¿Es imprescindible tener un canal de TV estatal que, de los últimos 10 años, tuvo pérdidas en 7 y que el año pasado acumuló pérdidas por  casi $19 mil millones? ¿Es justo seguir gastando $25 mil millones en becas de postgrados en el extranjero, mientras un 37% de los estudiantes de 6° básico no alcanza el nivel elemental en el SIMCE de matemáticas? Casos como estos abundan, lo que se necesita es la decisión de querer cambiar.

Hace años existe el diagnóstico de que el Estado no es suficientemente cuidadoso en el uso que se les da a nuestros impuestos. Sabemos que los programas mal evaluados no se cierran, ni se rediseñan. Sabemos que el impacto de las transferencias del Estado para disminuir la desigualdad es mucho menor que en otros países. Lo que nos falta es un gobierno que resueltamente quiera retomar la disciplina fiscal y eso requiere, fundamentalmente, voluntad de querer hacerlo.

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