El respirador artificial de TVN

El Mercurio

“Nuestro balón de oxígeno cada día tiene menos oxígeno”, afirmó ayer el presidente de TVN, Francisco Vidal, en la Cámara de Diputados, refiriéndose a la crisis financiera del canal que proyecta pérdidas de $13.300 millones para este año. A ello se suma la petición de un nuevo crédito con aval del Estado por $24.000 millones y un proyecto de ley que, según él declaró hace algunos meses, de no aprobarse, podría llevar al cierre definitivo del canal.

Sobre el proyecto de ley en discusión, las herramientas que ofrece para mejorar la gestión y sostenibilidad de TVN son escasas o inexistentes. Por ejemplo, se amplía considerablemente su misión pública, lo que dispersará los esfuerzos del canal, sin una evaluación previa sobre el cumplimiento de los objetivos actuales. Además, se propone incorporar al directorio un representante de los trabajadores con voz y voto, elegido por votación directa, y crear un consejo asesor con voz propia y de “enfoque ciudadano”. Estas medidas, lejos de aportar claridad, complicarán aún más la toma de decisiones, cuando lo que realmente se necesita son directrices uniformes y claras. ¿Por cuáles intereses velará este director-trabajador? ¿Cómo se resolverán las discrepancias entre el consejo asesor y el directorio?.

Por último, se plantea un endowment de US$ 30 millones que, mientras no genere un retorno de US$ 5,8 millones anuales, será financiado a través de la Ley de Presupuestos, es decir, como un aporte basal. Así las cosas, ¿es justificable mantener un canal cada vez menos competitivo, con una oferta poco atractiva y números rojos, conectado a un respirador artificial para que el balón de oxígeno no se acabe? 

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