La generación ansiosa de Jonathan Haidt: El rol de los smartphones y las redes sociales en la adolescencia

Ex-Ante

Jonathan Haidt, profesor de la Universidad de Nueva York, es uno de los cientĆ­ficos sociales mĆ”s interesantes de la actualidad. Desde el campo de la psicologĆ­a social, Haidt ha abordado temas fundamentales para la sociedad actual, como la moralidad, la polarización polĆ­tica y la creciente fragilidad de la juventud estadounidense y global. En su trabajo mĆ”s reciente, La Generación Ansiosa, examina el alarmante aumento de la ansiedad, depresión y otras patologĆ­as de salud mental en los jóvenes, en una era digital marcada por el uso masivo de smartphones y redes sociales.

El libro ha sido seleccionado por la revista The Economist como una de las mejores obras de no ficción del verano en el hemisferio norte.

A través de un anÔlisis riguroso, basado en datos y evidencia, Haidt plantea una tesis que nos dejarÔ estupefactos. Los celulares inteligentes junto a las redes sociales han provocado una hecatombe en la salud mental de nuestros jóvenes, debido a una reconfiguración radical de la infancia.

De acuerdo con las estadísticas presentadas en el texto, el porcentaje de adolescentes estadounidenses (de 12 a 17 años) que tuvieron al menos un episodio depresivo mayor en el último año aumentó un 145% en el caso de las mujeres y un 162% en el caso de los hombres, entre 2010 y 2021, llegando a representar un 30% del total de mujeres adolescentes y un 12% de los hombres en ese rango etario. Tendencias similares se observan en los casos de CanadÔ, Reino Unido, Nueva Zelandia y un conjunto de países nórdicos analizados.

Pero el cambio drÔstico en las tendencias se registra a contar del año 2010 y el aumento se concentra fundamentalmente en los trastornos relacionados con la ansiedad y la depresión. De ahí que, tampoco parezca casual que la tasa de autolesiones entre los jóvenes norteamericanos casi se haya triplicado entre 2010 y 2020. Siendo nuevamente las mujeres jóvenes, las mÔs afectadas.

La pregunta es: ĀæquĆ© ocurrió a partir de 2010? Aunque los telĆ©fonos inteligentes comenzaron a popularizarse en 2007, la combinación entre la masificación de los smartphones y el auge de las redes sociales se produjo a partir de 2010. A lo que habrĆ­a que agregar que el iPhone 4, lanzado en 2010, fue el primer telĆ©fono inteligente que introdujo una cĆ”mara frontal para selfies , abriendo una nueva forma de visualizarnos y tambiĆ©n proyectar una imagen de nosotros mismos ante el mundo.

Ese mismo aƱo, 2010, nace la aplicación Instagram, que posteriormente serĆ­a adquirida por Facebook en 2012 y que, a juicio de Haidt, es una de las redes con efectos mĆ”s nocivos en los jóvenes, especialmente en las mujeres adolescentes, ya que ā€œel reflejo que cada chica veĆ­a en el espejo se volvĆ­a cada vez menos atractivo en comparación con las chicas que veĆ­a en su telĆ©fonoā€.

El psicólogo social llama a este perĆ­odo marcado por la incidencia de los smartphones y las redes sociales ā€œel gran recableado de la infanciaā€. Este cambio representa una brusca transformación tecnológica que da paso a una nueva niƱez y adolescencia basada en el telĆ©fono, marcando el fin definitivo de la infancia lĆŗdica, centrada en el juego y las interacciones presenciales, cruciales para el desarrollo emocional, psĆ­quico, social y cultural de los individuos.

Haidt documenta cómo los patrones sociales, los modelos a seguir, las emociones, la actividad fĆ­sica e incluso los patrones de sueƱo se modificaron fundamentalmente durante este proceso de recableado donde ha primado una sujeción de la voluntad adolescente a lo que acontece en torno a los dispositivos móviles. SintiĆ©ndose los pĆŗber, pese a tener cientos, miles o millones de seguidores y compartir minuto a minuto likes y corazones, cada vez mĆ”s aislados, solos, con menos capacidad de atención, frĆ”giles o inĆŗtiles.

Pero el aporte de Haidt no se agota en una cruda diagnosis, sino que tambiƩn plantea una baterƭa de drƔsticas recomendaciones, dentro de las cuales se encuentran:

  • No a los smartphones antes de los 14 aƱos, realizando el autor la distinción entre smartphones y celulares convencionales con los que puedes hablar por telĆ©fono o enviar sms, siendo los primeros no recomendables por el hecho de llevar internet a la palma de las manos de adolescentes, pero los segundos eventualmente necesarios por mĆŗltiples razones y necesidades de comunicación.
  • No a las redes sociales antes de los 16 aƱos. AcĆ” nuevamente, internet no es equivalente a redes sociales. Haidt considera que internet puede ser una herramienta maravillosa, pero no asĆ­ las redes sociales que pueden atrapar y socavar las estructuras de personalidad de los jóvenes.
  • Salas de clases libres de celulares, evidenciando los efectos en el clima de aula, concentración y aprendizaje que producen los smartphone cuando no son ocupados como herramientas pedagógicas.
  • Exponer a los jóvenes a la interacción con el mundo real -inclusive sus riesgos-, a la acción colectiva, al uso del transporte pĆŗblico y a realizar trabajos a tiempo parcial, en definitiva, a enfrentar la responsabilidad individual y emplear el autogobierno.

La lectura de La generación ansiosa es sin duda impactante, necesaria y a ratos abrumadora. Por razones obvias, nadie puede ser indiferente o declararse ajeno a esta realidad.

La primera pregunta que surge es si, como sociedad, podremos recuperar la esencia de una infancia y adolescencia que parece estar cada vez mÔs sometida a la lógica de algoritmos y pantallas. Una segunda, dice relación con el rol de la política y las políticas públicas, en este importante debate. Volviendo a la eterna disyuntiva filosófica, ¿qué es mejor?  ¿concientizar sobre los riesgos? ¿promover un sano balance online/offline? o ¿abiertamente prohibir algo que a todas luces parece incontrolable?

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