En Chile existen dos mecanismos para proteger a quienes pierden su trabajo: Indemnizaciones por AƱos de Servicio (IAS) y el Seguro de CesantĆa (SC). El objetivo central de ambos es mantener cierta estabilidad en los ingresos de quienes sufren un despido. Si bien no somos el Ćŗnico paĆs en el mundo donde estos dos sistemas de protección coexisten, sĆ tenemos uno de los sistemas mĆ”s rĆgidos y costosos, fundamentalmente por el alto tope de la IAS.
Conforme a la ley, se paga un sueldo por aƱo trabajado con un tope de 11 meses y 90 UF por mes, basĆ”ndose en el Ćŗltimo salario recibido por el trabajador. AsĆ, un trabajador cuyo Ćŗltimo salario fue de $ 800.000 podrĆa recibir casi 8,8 millones por este concepto.
SegĆŗn datos del Banco Mundial, Chile posee la indemnización por aƱos de servicio mĆ”s alta de la OCDE. En nuestro paĆs, a un trabajador con 10 aƱos de antigüedad laboral le corresponde un total de 43,3 semanas de salario a modo de indemnización, en comparación con el promedio OCDE que alcanza las 13,8 semanas. Es decir, Chile posee una indemnización tres veces mayor que el promedio OCDE, siendo uno de los mĆ”s altos junto a Corea del Sur, Israel y TurquĆa.
Adicionalmente, la evidencia internacional constata que los paĆses, principalmente europeos, han suprimido o bien han reducido la indemnización por aƱos de servicio. Austria, Suecia, Suiza, BĆ©lgica, Finlandia, Dinamarca, EE.UU., Islandia, Italia, Japón, Noruega o Nueva Zelanda no la contemplan.
En tanto, HungrĆa, Letonia, Polonia, RepĆŗblica Checa, Eslovaquia, Australia, Francia, Eslovenia, CanadĆ”, Lituania, Luxemburgo, Reino Unido y Estonia, si bien cuentan con un sistema de IAS, el monto mĆ”ximo definido por ley es sustancialmente menor al de nuestro paĆs. Alemania, por ejemplo, siendo uno de los paĆses con la mayor indemnización, encontrĆ”ndose sobre el promedio OCDE, alcanza una indemnización de 21,7 semanas de salario, es decir, la mitad de la que corresponde en el caso chileno.
Cabe recordar que la OCDE ya recomendó a nuestro paĆs, respecto de las indemnizaciones por aƱos de servicio, reducirlas considerablemente y mejorar los mecanismos para que quienes pierden sus trabajos puedan volver a emplearse a travĆ©s del fortalecimiento del sistema pĆŗblico de capacitación y mediante una mejor orientación hacia los trabajadores menos calificados. Asimismo, sostuvo que la evidencia obtenida en Chile sugiere que la elevada protección de los trabajadores con contrato indefinido estĆ” afectando negativamente, sobre todo a los jóvenes, haciendo que su participación en la fuerza laboral y su capacidad de empleo resulte mĆ”s difĆcil.
En esta lĆnea, en un contexto de menor crecimiento y de creciente automatización de las labores al interior de las empresas, conviene repensar la conveniencia y eficacia del modelo de IAS instaurado hace mĆ”s de 30 aƱos. No sólo por las distorsiones que genera en el mercado del trabajo, sino ademĆ”s por cuanto en Chile desde 2001 existe un instrumento complementario, como el seguro de cesantĆa, el cual persigue el mismo objetivo.
Columna de Esteban Ćvila, Abogado del Programa Legislativo, publicada en el Diario Financiero.-