MAESTROS CHASQUILLAS

LA SEGUNDA

Uno de los principales problemas de nuestra economía es su estancada productividad. Un problema difícil de entender pero que vivimos a diario: ¿Cuántas visitas de un gasfíter se necesitan para resolver un problema trivial? La cultura de remendar y no ir al fondo del problema es parte de nuestro ADN. Es transversal a diferentes ocupaciones y, en el caso de los políticos, no distingue entre partidos. Hoy lo sufrimos con el Presidente Boric.

Dado que es evidente que las pymes no pueden soportar una subida del sueldo mínimo de casi un 20% real en 30 meses, se requiere de un parche. Por eso, ya se les renovó un subsidio que se suponía transitorio. Y, además, se pospuso que vuelvan a pagar impuestos de manera normal, un beneficio establecido durante la pandemia. Veremos con qué razón se justificará volver a aplazarlo en el futuro.

Otro caso son las Isapres. En vez de una reforma integral que acabe, de una buena vez, con la judicialización de las aseguradoras, el Gobierno propone, en su “ley corta”, fijación de los precios GES. Otro parche que será insumo para el activismo de los jueces. Ante una ley similar, en 2022, la Corte Suprema desconoció lo normado en el Congreso. De aprobarse, habrá que ver cuánto dura el arreglín.

En educación, se advirtió que la creación de centros de formación técnica (CFT) estatales en cada región del país era innecesaria. Hoy piden aportes fiscales ante su escasa matrícula. En pensiones es lo mismo: en lugar de subir la edad de jubilar, el gobierno está dispuesto a experimentar con fracasadas cuentas nocionales que deberán financiar las futuras generaciones.

El problema de poner un alambre en lugar de cambiar la pieza es que el agua desborda por otros lados. Para las pymes hay cero incentivos para crecer: su tasa de impuesto se multiplicaría por 2,5 veces.

Así, en lugar de optar por la solución más realista, se elige un camino estridente pero que, para hacerlo aplicable, debe ir acompañado de la inspiración de algún maestro chasquilla. Esta acumulación de distorsiones nos aleja sucesivamente de respuestas técnicamente superiores y crea grupos de interés que dificultan el proceso político, ya que la aplicación de reglas particulares termina generando espacios de arbitrariedad, presión y beneficios que van en contra del bien común.

Tal como los transportistas hacen paros para mantener sus beneficios impositivos, vía malas ideas —injustificadas o que cuentan con mejores alternativas— estamos creando muchos otros grupos similares: pymes, CFT estatales, adultos mayores, etc. Milton Friedman decía que no hay nada más permanente que un programa gubernamental transitorio. En Chile estamos transitando hacía una nueva regla de la economía política: no hay nada más permanente que un subsidio transitorio.

Es de esperar que el caso “gas a precio justo” nos sirva de alerta.

Pablo Eguiguren, Director de Políticas Públicas de LyD, columna publicada en La Segunda.-

 

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