En un hecho nunca antes visto, esta semana tres ministros de Estado hicieron un llamado al Banco Central, debido a la fuerte devaluación que ha mostrado el peso en las últimas semanas.
Esta presión, que incluso llevó ala vocera de gobierno a pedir que el Banco "tome medidas", fue transversalmente rechazada, ya que se contradice con la autonomía que debe tener la política monetaria y la política fiscal.
Esa independencia, que ha permitido que Chile controle su histórico problema inflacionario, debe ser cuidada en las formas y también en la institucionalidad. Y es ahí donde el texto de la propuesta constitucional retrocede.
"El Banco, al adoptar sus decisiones, deberá tener presente la orientación general de la política económica del gobierno" (artículo 358.) ¿Cómo se traducirá esa obligación constitucional si los ministros se acostumbran a pedir por la prensa explicaciones al Central?
Por otro lado, si el dólar sigue subiendo y el BC considerara que no es necesario intervenir, pero dicha posición contradice a las mayorías parlamentarias de turno, ¿qué evitará que la Cámara de Diputados o la Cámara de las Regiones pueda iniciar un proceso de destitución contra los consejeros del Banco, como propone el artículo 363?
En este caso, parece mejor seguir los consejos de un asesor de Jimmy Carter: "Si no está roto, no lo arregle".
Carta de Pablo Eguiguren, Director de Políticas Públicas, publicada en La Tercera.-