El aƱo nuevo chino se iniciarĆ” el 12 de febrero próximo y nuestra industria de la cereza estĆ” a todo vapor para lograr exportar cientos de contenedores repletos de cerezas de primera calidad hacia el gigante asiĆ”tico. Basta recordar que en el aƱo 2020 las exportaciones totales de este fruto fueron US$ 1.600 millones aproximadamente, que es algo menor a lo facturado por los envĆos de vino embotellado y a granel durante igual periodo. En el 2003, el total exportado de cerezas fue de solo US$ 50 millones; tras 17 aƱos estamos ante una industria que multiplicó sus exportaciones por 32 veces, pasando -lo reitero- de exportar US$ 50 millones a US$ 1.600 millones.
Este éxito contiene dos elementos, siendo el primero el acuerdo de libre comercio entre Chile y China que entró en vigencia el 1° de octubre de 2006, en donde el arancel original era de 10% y se pactó una desgravación de 5 años, con lo cual pasaron a pagar 0% de impuesto a partir de la temporada 2011-2012. El segundo elemento es la coordinación exitosa del sector privado, en este caso el Comité de la Cereza, que ha logrado financiar la campaña publicitaria en China, logrando convertir a nuestras cerezas en el regalo favorito de los chinos para estas festividades.
En los aƱos ochenta fueron las manzanas, las uvas y los salmones nuestros sĆmbolos de la cruzada exportadora, liderada por AndrĆ©s Concha a cargo de ProChile. Ya pasados algunos aƱos, hay productos que muestran una paulatina estabilización y es asĆ como, en el caso de las manzanas, el promedio exportado en la Ćŗltima dĆ©cada no ha cambiado mucho y bordea los US$680 millones; en el caso de las uvas, el promedio de la Ćŗltima dĆ©cada es de US$1.300 millones, sin mucho cambio. Fenómeno similar se observa en los arĆ”ndanos y los kiwis, que tambiĆ©n tuvieron su momento de gloria, pero que ahora parecen haberse adormilado. En el caso de la industria del salmón y trucha se ve un dinamismo diferente y es asĆ como las exportaciones de estos bienes era US$1.140 millones en 2003 y el aƱo 2018 llegaron hasta US$5.131 millones con una coordinación privada que les ha permitido enfrentar difĆciles momentos.
Es probable que parte de este fenómeno sea explicado por la evolución del tipo de cambio real (TCR) o la competitividad de nuestras exportaciones, ya que si se considera como base de referencia el aƱo 1986=100, cuando el ministro Buchi despliega la agenda pro exportadora con toda la fuerza de las agencias pĆŗblicas involucradas, se observó entre los aƱos 1986 y 1991 el Ćndice de TCR llegó a 107, lo que implica una competitividad superior a la registrada en 1986. En la dĆ©cada de los 90, el Ćndice baja hasta 89, lo que no cambia mucho hasta los Ćŗltimos meses del aƱo pasado, donde el TCR ha vuelto hasta un nivel de 100 aproximadamente.
Mantener un TCR alto y competitivo no es fĆ”cil, ya que requiere de ahorro y productividad y ambas cosas son escasas en estos tiempos. Pero si bien Chile es un pequeƱos gran exportador, creo aĆŗn hay mucho espacio para seguir creciendo. No solo con la firma de nuevos acuerdos de libre comercio con Ćfrica, SudĆ”frica y Marruecos en particular, sino por la profundización de los acuerdos ya firmados. Creo que el lema de 'Chile, PaĆs Exportador' ha ido quedando en el olvido y ello es un error, sobre todo con una actividad interna dĆ©bil y cautelosa ante el proceso polĆtico.
Columna de TomĆ”s Flores, Economista Senior, publicada en El LĆbero.-Ā