El proyecto de reforma constitucional que busca establecer un impuesto al patrimonio, cuya tramitación se inició ayer, no sólo es perjudicial en tĆ©rminos económicos. TambiĆ©n ignora la existencia de principios presentes en nuestra Constitución. Por ejemplo, los autores -al seƱalar que el objetivo es el financiamiento de una renta bĆ”sica universal-omiten la existencia del principio de no afectación de los tributos. Dicho principio, que establece que los tributos deberĆ”n ingresar al patrimonio de la nación y no podrĆ”n estar afectos a un destino determinado ex ante (salvo dos excepciones justificadas), es vital para evitar la rigidización del presupuesto fiscal. De admitirse una afectación de los impuestos permanente en el tiempo, no sólo la tramitación de la Ley de Presupuestos caerĆa en la irrelevancia, sino que tambiĆ©n podrĆa tener consecuencias en el manejo financiero que debe llevar Hacienda.
Ad portas de una eventual discusión constitucional, es necesario que se respeten -y conserven- las normas y principios que son esenciales para conservar la disciplina fiscal y promover la prosperidad económica de nuestro paĆs.
Carta de John HenrĆquez, Abogado del Programa Legislativo de LyD, publicada en el Diario Financiero.-Ā