Esta semana la sala del Senado empieza la tramitaciĂłn del proyecto de ley de migraciones. Lo que era una buena noticia, que finalmente nuestro paĂs pueda tener una polĂtica de migraciones sustentable y moderna que se haga cargo de toda la complejidad del tema, puede transformarse en una pesadilla si el Senado aprueba algunas de las indicaciones que senadores de oposiciĂłn han presentado al proyecto.
DespuĂ©s del desastre migratorio que viviĂł nuestro paĂs durante el gobierno de la Presidenta Bachelet y que llegĂł a un extremo el año 2016 cuando los extranjeros tomaron un 98% de los nuevos puestos de trabajo, uno habrĂa esperado alguna autocrĂtica de los polĂticos de centroizquierda que apoyaron ese gobierno. SegĂşn los datos del INE y del ministerio del Trabajo, el año 2014 un 21% de la creaciĂłn de puestos de trabajo fue tomado por migrantes, pero creciĂł hasta llegar al 98% por efecto de personas, principalmente provenientes de HaitĂ, que ingresaron al paĂs en calidad de turistas. Desde mediados del 2015 la fuerza laboral migrante se volcĂł a buscar empleos y en 2016 buena parte de ellos alcanzĂł empleos formales como señalábamos reciĂ©n. Esto afectĂł especialmente a chilenos sin estudios superiores los años 2017 y 2018, que vieron caer los empleos en 158.350 personas y 76.760 personas respectivamente, mientras los extranjeros de ese mismo segmento aumentaban los empleos en 125.710 personas y 69.470 personas.
La DirecciĂłn del Trabajo detectĂł además en ese perĂodo un nĂşmero inĂ©dito de contratos de trabajo falsos.
Esta situaciĂłn desbordada se ha ido corrigiendo por la DirecciĂłn de Migraciones del Ministerio del Interior, cuyo Jefe es Alvaro Bellolio, con una serie de medidas administrativas que deben ser complementadas por cambios a la legislaciĂłn, por lo cual se presentĂł este proyecto de ley. Sin embargo, algunas indicaciones presentadas por senadores de oposiciĂłn se proponen arruinar el proyecto de gobierno. Una de las más dañinas es la de los senadores Juan Luis Latorre, del Frente Amplio e Isabel Allende del Partido Socialista. Ella autorizarĂa la entrada de personas a travĂ©s de una visa para buscar trabajo, que podrĂa solicitarse en el mismo puesto fronterizo y no solamente en los consulados. Esta visa, que ha sido motejada como Visa de Turismo Laboral, permitirĂa a estas personas quedarse a vivir en Chile sin tener un trabajo sino sĂłlo expresando su intenciĂłn de buscarlo. Es fácil suponer que esta liberalidad para ingresar al paĂs, que otros paĂses no le conceden a los chilenos, crearĂa una situaciĂłn discriminatoria contra los trabajadores chilenos que es inaceptable, sobre todo en momentos tan complejos para nuestro mercado laboral despuĂ©s del estallido de octubre y de la pandemia.
Otra indicaciĂłn eliminarĂa la posibilidad de que Chile exija visas de turismo a nacionales de paĂses que tienen un historial de bajo cumplimiento de las normas migratorias, que es una de las medidas administrativas que se han aplicado en esta administraciĂłn, de acuerdo a lo que la ley permite, a ciudadanos de HaitĂ.
Una tercera indicaciĂłn insensata darĂa a los extranjeros que residan en Chile de manera irregular un plazo para regularizar su situaciĂłn migratoria de 90 dĂas contados desde que se publique la ley. Vale decir esta norma serĂa una verdadera invitaciĂłn a ingresar ahora de manera ilegal al paĂs por nuestras extensas fronteras, de manera de beneficiarse de esta norma ya que esta regirĂa, incomprensiblemente, 90 dĂas despuĂ©s de publicada la ley.
El comportamiento de los senadores que presentan o apoyan estas indicaciones es contumaz y se espera que por esta vez prime la sensatez entre algunos senadores de oposiciĂłn de manera que no se aprueben y podamos tener una legislaciĂłn que permita una inmigraciĂłn sustentable, de acuerdo a las necesidades e intereses de los chilenos.
Columna de Luis LarraĂn, Presidente de Consejo de LyD, publicada en El LĂbero.-Â