La Conjura contra Silber

Hace una semana el Diputado Gabriel Silber amaneció con una enorme cabeza de caballo enredada entre las blancas sábanas de su cama. De los orificios nasales de la testa del cadáver del equino salían enormes gusanos. Superado el horror, Silber y su ex esposa, la destacada ingeniera Cristina Orellana, denunciaron a la PDI acompañados de su abogado la difusión de anónimos que le atribuían al diputado DC actos de violencia contra su mujer.

Pese a su intento inicial por desmentir las acusaciones, que calificó de infamia, a los pocos días Gabriel Silber anunció su renuncia a presidir la Cámara de Diputados, posición que ocuparía por un acuerdo administrativo entre partidos de la ex Nueva Mayoría, entre ellos la DC, con el Frente Amplio. Desde esta última agrupación, habían surgido en las últimas semanas objeciones al pacto administrativo, señalándose expresamente que no se respetaría dicho acuerdo por la conducta díscola de algunos diputados DC que habían cometido el pecado de votar a favor algunos proyectos del gobierno de Sebastián Piñera. Estas amenazas tenían sumida a la oposición en un complejo proceso de negociación.

Por estos días, buena parte de la atención en este caso ha estado puesta, el morbo ayuda a eso, en especular en torno a la veracidad de las imputaciones anónimas que se han hecho contra Silber. El punto anterior es clave para determinar el futuro político del diputado DC. Recordemos que su colega Ricardo Rincón fue impedido de postular a la reelección por decisión de su partido, aunque en su caso sí había una denuncia en los tribunales por golpear a su mujer.

Por supuesto que es importante para el país conocer la verdad en este caso, en momentos de especial sensibilidad con los temas de abuso contra las mujeres. Pero hay una cuestión más importante aún envuelta que no se puede soslayar:

¿Ha llegado la mafia a la política chilena?

¿Es posible que una posición tan importante como la de presidente de la Cámara de Diputados sea decidida por una acción mafiosa?

Hay políticos que tienen algo más que decir sobre esto. En primer lugar, el Frente Amplio, que ha resultado beneficiado por las consecuencias de la acción mafiosa. Quienes llegaron a la política criticando las malas prácticas de sus antecesores intentando proyectar una imagen de puros no pueden quedarse callados frente a este hecho. El Frente Amplio, si es un proyecto serio, tiene que reaccionar frente a este acto mafioso y debe hacerlo a través de sus conductos oficiales.

Fuad Chahín, y la DC también tienen algo más que decir. Si bien han denunciado el ataque, la frialdad con que discuten cuál de ellos podría ocupar el lugar del cadáver político aun tibio de Silber y negocian con sus socios parece impresentable. ¿Cuánto maltrato adicional aguanta la DC?

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-