¿Quién hace el ridículo?

¿Dónde quedó el sentido común de diversos personeros de la oposición chilena a propósito de la situación por la que atraviesa Venezuela y el viaje del presidente Piñera a Cúcuta? Y es que pareciera que, con tal de criticar e intentar debilitar al mandatario, han preferido reñirse con el sentido común, al punto de efectuar declaraciones que, a la postre, resultan más bien miserables al no confrontar a un régimen tiránico como el de Maduro. Tan rebuscadas han sido las razones para criticar al presidente Piñera que bien podría concluirse que quienes las arguyen no creen, en realidad, que la comunidad internacional deba abogar por la salida de Maduro del poder o bien que se trata de reprochar, contra viento y marea, al presidente Piñera incluso cuando esos vientos soplan en pro de la defensa de los derechos humanos, causa que, se supone, los partidos de izquierda en Chile han hecho suya por años.

Razones del tipo “debe respetarse el principio de auto determinación de los pueblos” (cuando ello es imposible en un Estado fallido como el Venezolano y cuando ese principio lo rompió el propio Maduro); o que el viaje del mandatario chileno representa un “gasto fiscal no justificado”, en circunstancias que el mismo sector no pide explicación alguna por los groseros sobre sueldos que recibió una cercana asesora de la ex Presidenta Bachelet, y que puede llegar a configurar un grave delito; o que en Yemen o en Siria la crisis humanitaria es mucho más grave que la de Venezuela -lo que sería razón suficiente para que el viaje del Presidente chileno no se justificara- parecieran no solo forzadas, sino que mezquinas, lo que agrava la falta considerando la muy delicada situación del país latinoamericano.

Luego, están los que señalan que el mandatario chileno sería un “títere del imperialismo americano” buscando de paso infligirle un golpe político al asociarlo con el presidente Trump. En esta cruzada, un diputado del partido comunista viralizó un vulgar meme de los presidentes de Chile y de Estados Unidos faltando con ello el respeto a la mayor autoridad del país. Pero claro, luego rasgan vestiduras cuando un artista internacional resulta, en las formas, grosero con una ex presidenta de Chile (por lo que luego, por lo demás, se disculpa). En todo caso, la asociación buscada cae cuando reconocidos demócratas como Bill y Hillary Clinton aparecen apoyando decididamente a Guaido.

Maduro es un tirano que ha llevado a Venezuela a padecer hambre, violencia y miedo. Por ello, resulta incomprensible que ciertos líderes políticos chilenos toleren lo que ocurre en Venezuela o promuevan, con sus dichos y con su actitud vacilante, la inercia. Dicen que el presidente Piñera ridiculiza la posición de Chile en materia de relaciones exteriores solo para conseguir mayor apoyo interno. Desde mi perspectiva, quienes quedan en ridículo mostrándose dubitativos ante la tiranía que impera en Venezuela son otros, no el presidente Piñera.

Columna de Natalia González, Subdirectora de Asuntos Jurídicos y Legislativos de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-