Las prioridades de SebastiĆ”n PiƱera a contar del Ā 11 de marzo se relacionan con las urgencias que surgen del ocaso del gobierno de Michelle Bachelet. La administración de la Nueva MayorĆa se constituyó en definitiva en un tropiezo en el camino de Chile al desarrollo y entró en sus dĆas postreros en una fase de degradación en lo institucional que exige una rĆ”pida acción de su sucesor.
En efecto, algunas decisiones de la Presidenta en el Ćŗltimo tiempo carecieron de toda consideración a la tradición republicana que importantes instituciones merecen y parecieron mĆ”s bien responder a sus preferencias, conveniencias o amistades personales. AsĆ, en lo institucional, hay al menos dos situaciones que no resisten mĆ”s tiempo. Una es el deterioro institucional de Carabineros de Chile, que debiera llevar al Presidente PiƱera a modificar su alto mando nombrando a un oficial a la altura de los desafĆos que la seguridad de los chilenos merece. La segunda es el restablecimiento del Estado de Derecho en la AraucanĆa, para lo cual Carabineros tambiĆ©n Ā tiene un rol que jugar. Por cierto, la ausencia de una polĆtica para la AraucanĆa que hemos advertido durante la administración de Bachelet no se resuelve Ćŗnicamente con acciones en el Ć”mbito policial, sino que tiene que ver con un Plan AraucanĆa que abarque cuestiones culturales, económicas y sociales e interprete el sentir de la mayorĆa de los habitantes de esa región de vivir en paz y respetando las tradiciones de su gente.
En materia económica la misión es volver a poner al paĆs a producir y generar riqueza luego de cuatro aƱos perdidosĀ en que el ingreso por habitante permaneció estancado y la inversión cayó en cada uno de ellos. Chile necesita en consecuencia un shock de inversión que revierta este orden de cosas. Ā AquĆ la tarea es tanto de la conducción macroeconómica, radicada en el Ministerio de Hacienda, que debe volver a Chile a su sitial en materia de disciplina fiscal, certeza tributaria y otras condiciones indispensables para el crecimiento; como de regulaciones en el Ć”mbito microeconómico y sectorial para destrabar proyectos de inversión, agilizar concesiones y fomentar el emprendimiento. DespuĆ©s del shock inicial, la economĆa debe recuperar el dinamismo que nos caracterizó en los Ćŗltimos treinta aƱos anteriores a la Nueva MayorĆa.
En materia social el desafĆo es redirigir los recursos del Estado para permitir que cada vez mĆ”s chilenos se beneficien del crecimiento del paĆs. Especial Ć©nfasis debe darse a los sectores mĆ”s vulnerables y que tienen claros dĆ©ficits institucionales. Es el caso de la infancia y los menores vulnerados en sus derechos, para lo cual hay que hacer profundos cambios institucionales. Otros sectores a privilegiar deben ser la educación temprana, donde hay un dĆ©ficit de recursos y gestión, y las pensiones donde debe hacerse una reforma que aumente el nivel de las actuales pero que tambiĆ©n incremente el ahorro previsional para que las pensiones de maƱana no vuelvan a ser insuficientes como lo son hoy.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en Diario Financiero.-