Retraso en la regla fiscal chilena

Las reglas fiscales son instrumentos que contribuyen a la disciplina fiscal, condición necesaria para una macroeconomía sana. En el mundo, estas reglas han ido evolucionando, muchas veces combinándose reglas de balance presupuestario con reglas de deuda o de gasto, entre otras.

A pesar de contar con una regla fiscal desde el año 2001, Chile pareciera haberse quedado atrás. Es uno de los pocos países que hasta hoy cuenta con sólo un tipo de regla (de balance presupuestario), no habiendo incursionado nunca en la incorporación de alguna adicional. Actualmente, de 26 economías avanzadas, cinco tienen sólo una regla fiscal, mientras que las restantes cuentan con dos o más. Para el caso de las economías emergentes, se tiene que de una muestra de 31 países, sólo cinco poseen una regla fiscal exclusiva, grupo en el que nos encontramos nosotros.

La razón por la cual quizás no se hayan hecho modificaciones mayores a nuestra regla fiscal podría radicar en una historia favorable en términos fiscales. Sin embargo, en los últimos años se ha presenciado un rápido incremento de la deuda bruta del Gobierno Central y un aumento del déficit efectivo sin pasar a llevar, por este motivo, la meta de balance estructural establecida por el Ministerio de Hacienda.

Estamos así frente a una regla que es falible y debería ser revisada. En su estructura se tiene que, en contraposición con lo que ocurre en otros países, no es mandataria, no posee cláusulas de escape y es bastante compleja, difícil de comprender y de comunicar. Además, la meta puede ser redefinida por el Ministerio de Hacienda de turno, sin un procedimiento estandarizado previamente definido, habiendo significativos espacios de discreción.

De esta manera, además, se vuelve cuestionable la efectividad de tanta flexibilidad en su definición, la que ha permitido un aumento del déficit y de la deuda, aun cumpliendo con ella.

 

Columna de Carolina Grünwald, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso.-