Eunacom y una mejor atención en el sector público

En materia de salud, el veraniego febrero se vio interrumpido por el cumplimiento del plazo legal para que todos los médicos contratados en el sistema público antes de diciembre de 2014 que no hayan aprobado el EUNACOM (Examen Único Nacional de Conocimientos en Medicina) abandonen sus puestos de trabajo, lo que obligaría en el corto plazo a que 277 facultativos deban dejar de ejercer en la red pública. Dicha evaluación debe ser aprobada por todos los médicos que quieran trabajar en el sector público, así como también por quienes opten por realizar una especialización. De hecho, el plazo que se acaba de cumplir corresponde a una prórroga de dos años a la exigencia. El examen puede rendirse dos veces al año, por lo que quienes estaban contratados antes de diciembre de 2014 tuvieron cuatro oportunidades para rendirlo con éxito. En enero de este año se modificó el requisito que permite seguir ejerciendo en el sector público a los médicos que, sin contar con el EUNACOM aprobado, hayan certificado su especialidad o subespecialidad de acuerdo a la normativa vigente. Si bien esto podría generar cierto alivio a las comunas más afectadas por la exigencia (por su eventual escasez de profesionales), la discusión sobre las causas y efectos del requerimiento del mencionado examen está abierta.

¿Un problema del instrumento? Las opiniones al respecto son dispares, pero lo que sí se sabe es que actualmente el Ministerio de Salud (MINSAL) está auditando la evaluación a través de la OPS/OMS para perfeccionarlo en caso de ser necesario. Obviando si este examen es el mejor termómetro para certificar la calidad de quienes trabajan en el sector público, queda claro que la noticia, más que el cumplimiento del plazo, es la falta de profesionales (con calidad certificada) que quieran ejercer en la red pública, sobre todo en zonas apartadas y/o vulnerables. De hecho, esto es aún más evidente si consideramos que las cifras a diciembre de 2016 dan cuenta que cerca de 1.800 médicos, a pesar de tener el EUNACOM aprobado, decidieron no trabajar en el sistema público, siendo más de 1.000 de ellos extranjeros. Es por ello que la verdadera pregunta de política pública es cómo atraer a los mejores profesionales a trabajar en el sistema público, sobre todo en localidades alejadas o de comunas más precarias, de tal modo de asegurar la oportunidad y calidad en la atención de sus usuarios.

Una forma de abordar el problema es aumentar la formación de médicos. Si bien al compararnos con la OCDE el número de médicos es bajo (2 por cada 1.000 habitantes versus un promedio de 3,3), en los últimos años se ha ido incrementando, por lo que aparentemente iríamos por buen camino. En el corto plazo, pareciera adecuado abrir nuevos cupos para profesionales recién egresados con EUNACOM aprobado a la “Etapa de Destinación y Formación” (EDF) -lo que antes se conocía como “Médicos Generales de Zona”-, camino escogido por el MINSAL. De hecho, de acuerdo a lo informado por el gobierno, en abril se sumarían 370 nuevos profesionales a este programa, lo cual permitiría contener los perjuicios generados por la salida de quienes no se encontraban certificados.

Sin embargo, también se requieren soluciones de largo plazo que aumenten los incentivos a desempeñarse en localidades de elevada vulnerabilidad, las cuales no necesariamente implican la formación de más especialistas. Un documento de 2014 de la Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades (CONACEM) dio luces al respecto, proponiendo mejorar la capacidad resolutiva de la atención primaria del sector público, de tal modo de minimizar la desviación a instancias secundarias o terciarias. Asimismo, acusa de falta de estímulos y de una política que fomente el arraigo de los recién egresados que se acogen al programa de EDF, así como también de remuneraciones competitivas con el sector privado. Todo esto podría explicar el por qué no obstante tener su examen aprobado, un número considerable de profesionales no opta por el sector público, por lo que debiésemos avanzar en estos aspectos. Y si de asegurar la oportunidad y calidad en la atención en el sector público se trata, un camino a explorar (que se utiliza en otros países con distintos grados de supervisión médica y que también ha sido aconsejado por expertos nacionales a propósito del caso EUNACOM) es potenciar el rol de otros profesionales de la salud en la atención de pacientes. En este contexto, la formación especializada de enfermera(o)s podría ser una alternativa.

 

Columna de Alejandra Candia, Directora del Programa Social de LyD, publicada en Voces de La Tercera.-