La delirante acusación contra SebastiĆ”n PiƱera que le imputaba haber puesto su interĆ©s personal por sobre el de Chile porque una de sus empresas invirtió nueve millones de dólares en una pesquera peruana durante el Juicio en la Haya ha ido dando paso a otras crĆticas relacionadas con su condición de inversionista de alto patrimonio.
La acusación mutó, porque resultaba del todo inverosĆmil que un ex Presidente que habĆa mostrado una particular dedicación al cargo fuese a sacar una pequeƱa ventaja de negocios en desmedro de los intereses de Chile. El rechazo a tal posibilidad entre la gente seria de este paĆs, incluyendo al actual Canciller y varios que ocuparon el cargo en el pasado, fue tal, que los autores de la infamia dirigieron sus dardos hacia otra arista.
Algunos derechamente cuestionan que un Presidente pueda tener un alto patrimonio, lo que constituye una discriminación inaceptable. ĀæCuĆ”l serĆa el lĆmite de patrimonio? ĀæO sólo serĆan elegibles los monjes? Otros han manifestado opiniones de sorprendente ligereza y de una lógica del siglo pasado. JosĆ© Miguel Insulza, por ejemplo, ha dicho que un Presidente no podrĆa tener inversiones fuera del paĆs. ĀæSabrĆ” nuestro fugaz ex Agente ante La Haya que la mayorĆa de los chilenos tiene inversiones en el extranjero a travĆ©s de su fondo en la AFP? ĀæSe habrĆ” enterado que muchos paĆses en el mundo tienen empresarios o personas de alto patrimonio como presidentes?
Por cierto que las inversiones, en Chile o en el extranjero, de una persona que ejerce la Presidencia de la República deben estar sujetas a ciertas reglas que se hagan cargo de eventuales conflictos de interés. Ya nos referiremos mÔs adelante a ello.
Otros han puesto el acento en el hecho que la empresa Bancard, que hizo la inversión, tiene domicilio en un paraĆso tributario. En relación a esto hay que decir que es completamente legal que una empresa tenga domicilio en un paraĆso tributario. El nombre viene justamente del hecho que esos paĆses tienen impuestos mĆ”s bajos, al revĆ©s de aquellos que los han subido hasta convertirse en infiernos tributarios. Lo que es importante eso sĆ, es que una empresa pague todos los impuestos que debe pagar en su paĆs, en este caso Chile. La otra cosa que se objeta a los paraĆsos tributarios es la opacidad o falta de transparencia que permitirĆan en relación a sus propietarios, lo que los harĆa vulnerables al lavado de dinero.
Esas sà son preocupaciones razonables ante la inversión de una empresa que es de propiedad del Presidente de la República.
Pero resulta que cualquiera que tenga un mediano conocimiento de nuestra legislación tributaria y de las normas sobre inversiones en el exterior sabe que en nuestro propio paĆs tenemos la respuesta a esas inquietudes.
Cualquier empresa que invierta en el exterior debe hacerlo de acuerdo al compendio de normas de cambios internacionales del Banco Central de Chile, cuyo capĆtulo XII regula esa situación. De manera que esta información oficial permite verificar tanto el cumplimiento de obligaciones tributarias en Chile, vale decir que la empresa haya pagado todos los impuestos que corresponden en el paĆs, como tambiĆ©n quiĆ©nes son los propietarios de la empresa.
Las dos posibles objeciones, pago de todos los impuestos en Chile y transparencia acerca de los propietarios quedan asĆ superadas.
Hay que tener sólo un conocimiento mĆnimo de estas materias, o la voluntad de averiguar sobre ellas si es que se quiere mirar el caso con honestidad intelectual, para concluir que no cabe objeción por el domicilio de la citada empresa.
Pero esa consideración no se tiene con Piñera. ¿Alguien preguntó por las inversiones en Chile o en el extranjero del ex Presidente Frei cuando ejerció la primera magistratura?
Se me dirÔ que los estÔndares en esta materia evolucionan. Exactamente, esa es la cuestión.
Cuando el ex Presidente PiƱera realizó estas inversiones no existĆa legislación en Chile sobre esta materia. Ćl fue mĆ”s allĆ” de lo que la legislación exigĆa y constituyó un fideicomiso con parte de su patrimonio. Algunos polĆticos de mala memoria se han mostrado sorprendidos y se dicen engaƱados porque el fideicomiso no incluyó todo su patrimonio. Eso se supo desde el primer dĆa.
Pero la pregunta ahora es: ĀæCuĆ”les son los estĆ”ndares y exigencias hoy dĆa sobre la materia?
Aparentemente la ley aprobada con posterioridad a la constitución del fideicomiso del ex Presidente no es suficiente ni responde a las exigencias de la ciudadanĆa. En su discernimiento acerca de su candidatura presidencial SebastiĆ”n PiƱera debiera considerar esas exigencias.
La guerra de guerrillas, de efecto prolongado que la izquierda ha iniciado contra el mÔs probable Presidente de Chile a contar de marzo del 2018 no se detendrÔ en consideraciones como las que hemos hecho aquà para evaluar si una conducta es razonable o no. La conducta de la oposición durante el gobierno de Piñera y su terror a perder el usufructo del Estado, permiten anticiparlo.
SebastiĆ”n PiƱera tiene que decidir cuĆ”l va a ser su respuesta a la legĆtima inquietud que la ciudadanĆa pueda tener sobre sus conflictos de interĆ©s.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, en El LĆbero.-