La semana pasada la prensa publicó los resultados de un informe sobre la situación de los colegios particulares subvencionados que, tal como obliga la mal llamada ley de āinclusión, deberĆ”n convertir su personalidad jurĆdica de aquĆ a diciembre de 2017. SegĆŗn Ć©ste, apenas 5% del total ha logrado realizar dicho cambio, mientras la mayorĆa se encontrarĆa en situación de incertidumbre, ya sea por falta de información (21,4%) o porque aĆŗn no decide si continuarĆ” bajo el sistema subvencionado o se convertirĆ” en particular pagado (32,6%). El mismo informe contabiliza 124 establecimientos en riesgo de cierre.
AsĆ, vemos que la ley que el Gobierno denominó como āde inclusiónā, bien podrĆa terminar reduciendo las opciones educativas para los alumnos mĆ”s vulnerables, pues en lugar de potenciar la mejora, tiene a los sostenedores mĆ”s preocupados de no perder sus colegios. Es la consecuencia de legislar desde el prejuicio, basĆ”ndose en titulares y desconociendo la realidad de nuestro sistema escolar y sus posibilidades de asumir la excesiva burocracia que introduce la ley. Y ojo, que esto es sólo el comienzo: el grueso de las nuevas normas reciĆ©n aplicarĆ”n el aƱo 2020, a las que hay que sumar los cambios de la nueva carrera docente que entrarĆ” en rĆ©gimen en 2026.
SimultĆ”neamente, se informó sobre la tendencia al decaimiento de la educación municipal āque este 2016 representa apenas el 36% de la matrĆcula escolar- y cómo la paralización de las clases estĆ” llevando al abandono de los liceos emblemĆ”ticos. Si bien se tramita un proyecto de ley para ādesmunicipalizarā, Ć©ste pretende entregar la administración de los mĆ”s de 5 mil establecimientos municipales a tan sólo 67 nuevos organismos pĆŗblicos sin siquiera disponer suficientes recursos, y con un nivel de centralismo que no se ve cómo podrĆa resolver los defectos del actual sistema.
Queda asĆ de manifiesto que la equidad ha sido sólo un eslogan, ausente en realidad de las iniciativas de este Gobierno en materia escolar. Hoy no sólo se tiene entre las cuerdas al sistema particular subvencionado al que asiste mĆ”s de la mitad de los alumnos mĆ”s vulnerables del paĆs, tambiĆ©n estĆ” peligrando el futuro de la educación pĆŗblica.
Columna de MarĆa Paz Arzola, investigadora del Programa Social de LyD, en Pulso.-