De los recuerdos gratos de mi infancia son las lecturas ilustradas, que me dejaron valiosas enseƱanzas e imĆ”genes que hasta el dĆa de hoy son imborrables. Recuerdo perfectamente la figura gigantesca de Gulliver recostado sobre el cĆ©sped y en torno a Ć©l, cientos de enanos que afanosamente tratan de trepar por su cuerpo, sus botas y sus rubios cabellos Ā utilizando minĆŗsculas escaleras, blandiendo martillos, combos y otras herramientas a manera de improvisadas armas y lanzando cuerdas intentando enlazarlo y reducirlo.
Esta imagen me ha vuelto a la memoria al enterarme de las reacciones de algunos a una entrevista realizada a HernÔn Büchi por la Revista Capital.
HernĆ”n Büchi es un gigante en la historia reciente de nuestro paĆs. Es el hombre que con su gestión como Ministro de Hacienda sacó al paĆs de una compleja crisis económica que llevó a caĆdas del PIB de 14% en un aƱo, a la quiebra de los principales grupos económicos del paĆs y la intervención de buena parte del sistema financiero.
Desde allĆ, desde el fondo del pozo, Büchi puso en prĆ”ctica un programa de recuperación económica destinado a recomponer el ahorro y la inversión, aumentar el empleo y el crecimiento del Producto. Lo logró con creces, sentando definitivamente las bases de la transformaciónĀ que llevarĆa a Chile a ser uno de los casos mĆ”s exitosos de la economĆa mundial en los Ćŗltimos veinticinco aƱos.
Tan destacada fue la labor de HernĆ”n, que siendo Ć©l candidato presidencial de la centroderecha el aƱo 1989, los tres Ministros de Hacienda que lo sucedieron: Alejandro Foxley, Eduardo Aninat y NicolĆ”s Eyzaguirre,Ā todos ellos adversarios polĆticos, han reconocido en distintas oportunidades el aporte que hizo al paĆs.
Pero bastó que Büchi dijera en esa entrevista que estaba trasladando su residencia fuera de Chile, dando algunas razones para ello, como la incerteza jurĆdica que a su juicio se vive en nuestro paĆs, para que distintos personeros saltaran a criticarlo duramente.
Algunos se declaran liberales y no tienen pudor alguno en criticar una decisión acerca del lugar donde se ha de vivir, como si no hubiera en esa decisión elementos personalĆsimos y que ataƱen al Ć”mbito familiar.
ĀæPor quĆ© dio entonces HernĆ”n Büchi una entrevista donde se deslizan razones de carĆ”cter polĆtico?
Simplemente porque el medio periodĆstico se enteró de su decisión de cambiar residencia y decidió publicar la información. Luego, realizó las preguntas que dieron origen a las declaraciones de Büchi. Ćl no quiso hacer un caso pĆŗblico de su decisión, de hecho estĆ” implementĆ”ndola hace ya un aƱo, pero la inquietud periodĆstica terminó por transformarla en un hecho pĆŗblico.
¿Qué es lo que ha provocado escÔndalo de sus declaraciones y desatado los ataques contra su persona?
Que dijera que en Chile hay hoy incerteza jurĆdica y un clima hostil al emprendimiento.
Esa simple opinión alistó a un ejĆ©rcito de francotiradores que desde sus pequeƱas trincheras atacan a Büchi. Columnistas, escribidores y amanuenses, periodistas, humoristas, pseudo intelectuales, embajadores y embajadorcitos, polĆticos de la izquierda y personajes variopintos que no tienen muchas credenciales de servicio al paĆs se permiten juzgar a Büchi y poner en duda hasta la moralidad de sus razones. Todo porque tuvo el coraje de decir lo que muchos piensan y callan.
Porque hoy dĆa efectivamente hay incerteza jurĆdica cuando instituciones del Estado cambian, sin mediar una modificación legal, su criterio para tratar a los ciudadanos llegando a afectar no sólo su patrimonio sino tambiĆ©n su libertad personal.
Porque ademĆ”s hay un clima horrible para la inversión. Los principales empresarios chilenos invierten cada dĆa mĆ”s en el exterior y alguno, sin que nadie se lo preguntara, ha afirmado que no se va del paĆs.
Porque se provoca, al margen de nuestra institucionalidad, una discusión pĆŗblica sobre una Nueva Constitución para nuestro paĆs.
Un grupo de chilenos, la Nueva MayorĆa, estĆ” intentando cambiar radicalmenteĀ la sociedad chilena usando medios legĆtimos y tambiĆ©n ilegĆtimos, afectando las libertades y el patrimonio de otro grupo de chilenos, creando asĆ un clima de hostilidad y fricción que puede terminar con que la riqueza que pretenden repartir sea cada dĆa menor.
No advertir al paĆs de esta situación debiera tener mĆ”s reproche que hacerlo.